viernes, 5 de abril de 2013

El PGA Tour-LA pone límites a la recocha del ‘chimbis’ tour



La final de la Serie de Desarrollo será en La Planicie CC, de Lima (Perú).
Si algo queda claro de las experiencias del PGA Tour en Latinoamérica es que sus directivos no son necios, ni soberbios ni amateurs que juegan a organizar torneos. Se trata de una compañía seria, muy profesional, que posee una característica que en nuestra región, especialmente en Colombia, no existe: la autocrítica. No en vano manejan el circuito profesional más importante del mundo, sino que llevan 75 años en estas lides y, por lo tanto, están en capacidad de reconocer cuándo aciertan y, como en el caso que se verá en las siguientes líneas, cuándo se equivocan.

De la mano de jóvenes figuras como el colombiano Camilo Villegas, el argentino Andrés Romero y el venezolano Jhonattan Vegas, principalmente, los directivos del PGA Tour posaron sus ojos en Latinoamérica. Descubrieron que aquí había una veta sin explotar, pero no solo por la calidad de algunos de sus jugadores, sino también por el entusiasmo de la afición y por el creciente interés de patrocinadores y medios de comunicación en un deporte cuya actividad hasta no hace mucho era prácticamente clandestina. Y, entonces, en su estrategia por abrir nuevos mercados y ampliar sus horizontes, desembarcó en el segundo semestre del año pasado con el llamado PGA Tour-Latinoamérica, un refrito del extinto Tour de las Américas (TLA).

Al cabo de 11 citas, sin embargo, no fueron pocas las falencias que quedaron al descubierto, tal y como lo denunció GOLF EN CONTRAVÍA (Corregir los vacíos, reto del PGA Tour Latinoamérica 2013). A pesar de estar cobijado por un nombre de tanta historia, tradición y prestigio como el del PGA Tour, el renovado minicircuito exhibió las mismas carencias que su antecesor: ‘fields’ rellenados, veteranos venidos a menos como protagonistas de los certámenes, organizaciones deficientes (en caso como el de Colombia, ni siquiera se proveyó transporte para los deportistas), prácticamente nula difusión (o, como en el caso de nuestro país, basada en falacias) y muy poco público en los escenarios. Un menú que, en caso de no corregirse, provocará el mismo final que el del TLA: menos citas cada año, hasta que la aventura se haga insostenible.

La ventaja del PGA Tour, y el gran beneficio para la región, es que su organización está conformada por profesionales: en la difusión, en la logística, en el mercadeo, en el transporte, en el ensogado, en fin. No son médicos caducos o ingenieros desempleados, o profesionales de diversas ramas que juegan a ser ‘directores de torneos’ con el único  objetivo de figurar, de sentirse célebres. Por eso mismo, esos profesionales se toman la molestia de observar, de preguntar y, en especial, de escuchar las opiniones de otros. No son cerrados a las críticas, no tildan de enemigos a aquellos que les hacen caer en cuenta de que algo no funciona bien, pues entienden que esa actitud, la de autoevaluarse y corregir permanentemente, les permite alcanzar el éxito que los caracteriza.

SERIE DE DESARROLLO
CALENDARIO PROVISIONAL 2013
Fecha
Torneo
Sede
Ciudad/País
4-7 abr
Abierto Los Lirios
Club Los Lirios
Rancagua (Chile)
21-24 ago
Copa Curitiba Golf
Curitiba Golf
Curitiba (Brasil)
5-8 sep
Abierto Club Farallones
CC Farallones
Cali (Colombia)
9-14 sep
Copa Clube de Campo Sao Paulo
Cuble de Campo Sao Paulo
Sao Paulo (Brasil)
24-27 oct
Abierto Club Serrezuela
Serrezuela CC
Bogotá (Colombia)
14-17 nov
Campeonato PGA
Caracas CC
Caracas (Venezuela)
12-15 dic
Final Serie de Desarrollo
La Planicie CC
Lima (Perú)

Esta semana, desde Ponte Vedra Beach (Florida), donde están los cuarteles principales del PGA Tour, se anunció la puesta en marcha de la Serie de Desarrollo del PGA Tour-LA. Es una serie de siete torneos que servirán para filtrar a aquellos que deseen participar en el nivel principal. En otras palabras, es una estrategia destinada, expresa y exclusivamente, a acabar con los rellenos en los torneos. En la región, y Colombia es campeón de mundo en este aspecto, es habitual que los listados de participantes se completen (por decirlo de alguna manera) con los hijos de los directivos, los hijos de los amigos de los directivos, lo amigos de los directivos, los hijos o los amigos de los patrocinadores, en fin. Una práctica que, al final, se convierte en un búmeran: solo contribuye a deslucir el espectáculo, a restarle brillo al torneo, a darle carácter de amateur a una competencia profesional.

El año pasado, luego de un arranque mediático, los torneos fueron cayendo en lo mismo de antes, mostrando los mismos vicios de antes, exponiendo las mismas mañas de siempre, al punto que los propios jugadores le dieron el nombre de ‘Chimbis’ Tour al minicircuito. Consecuencia de ello, entonces, el PGA Tour diseñó esta Serie de Desarrollo, que tendrá citas en Chile, Colombia, Brasil, México, Argentina, Paraguay, Venezuela y Perú. Serán torneos con bolsas de mínimo 50 mil dólares y cada evento mantendrá su vínculo con el tour local, pero ofrecerá cupos reservados para invitados que quieran jugar con la mira puesta en el nivel superior.

Los jugadores que ocupen los primeros siete puestos de cada uno de esos torneos quedarán clasificados para jugar la final de la Serie de Desarrollo, que se disputará del 12 al 15 de diciembre en el Club La Planicie, en Lima (Perú). Esa cita, a su vez, otorgará a los mejores jugadores un lugar en el PGA TOUR Latinoamérica-2014. El objetivo es desarrollar estos eventos de manera coordinada entre el PGA TOUR Latinoamérica y los organizadores para que en un futuro cercano se puedan sumar al calendario internacional. Los torneos se jugarán a 72 hoyos, es obligatoria la presencia de más de 70 jugadores y, luego de los 36 hoyos, habrá un corte que dejará en competencia a los 30 mejores para el fin de semana.

El club Farallones, una de las citas de la Serie de Desarrollo.
Está claro que el PGA Tour percibió que en Latinoamérica es mucho todavía lo que a los directivos les falta por aprender en esto de organizar torneos serios, profesionales. Aquí son especialistas en medallas mensuales, en lo que comúnmente se conoce como ‘recochas para borrachos’, en torneos recreativos. Entonces, bien hace el circuito estadounidense en meter la mano, pues al fin y al cabo el nombre que está en juego es el suyo. Además, es el único camino para asegurarles a jugadores, aficionados y patrocinadores que las competencias son serias, que hay garantías de que las reglas establecidas se van a respetar (no como en Colombia, que se cambian según la conveniencia), para sentar bases sólidas para que el minicircuito tenga larga vida en la región.

Ahora no es que los mentirosos de siempre, los del convento de la calle 72, salgan a decir que hay más torneos del PGA Tour Latinoamérica en Colombia y que eso demuestra el crecimiento de golf en nuestro país gracias a su fabulosa gestión. Se trata de una iniciativa del PGA Tour que, como se dijo, busca corregir los errores que quedaron expuestos el año pasado y, sobre todo, ponerles punto final a las mañosas prácticas amateurs a que están acostumbrados por estos lares. Es, así mismo, la oportunidad para que los organizadores de torneos en la región aprendan con los que sí saben en realidad, para que tengan la oportunidad de trabajar con verdaderos profesionales, para que comparen y superen la etapa de las recochas clandestinas.

El calendario definitivo de esta Serie de Desarrollo todavía no está completamente confeccionado y aunque hay definidas siete citas, es probable que al final sean más las que se sumen al engranaje. Ojalá esta medida redunde en beneficios para los deportistas, para los organizadores de los torneos locales, para los patrocinadores y para los aficionados. Solo de esa manera se conseguirá consolidar esta aún incierta aventura del PGA Tour en Latinoamérica y, en especial, solo de esa manera se les brindará a los jugadores el trato que en verdad se merecen, como profesionales, y no sigan sometidos a los designios dictatoriales de payasitos que juegan a sentirse importantes.

Hasta la próxima…

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