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La final de la Serie de Desarrollo será en La Planicie CC, de Lima (Perú). |
Si algo
queda claro de las experiencias del PGA Tour en Latinoamérica es que sus
directivos no son necios, ni soberbios ni amateurs que juegan a organizar
torneos. Se trata de una compañía seria, muy profesional, que posee una
característica que en nuestra región, especialmente en Colombia, no existe: la
autocrítica. No en vano manejan el circuito profesional más importante del
mundo, sino que llevan 75 años en estas lides y, por lo tanto, están en
capacidad de reconocer cuándo aciertan y, como en el caso que se verá en las
siguientes líneas, cuándo se equivocan.
De la mano
de jóvenes figuras como el colombiano Camilo Villegas, el argentino Andrés
Romero y el venezolano Jhonattan Vegas, principalmente, los directivos del PGA
Tour posaron sus ojos en Latinoamérica. Descubrieron que aquí había una veta
sin explotar, pero no solo por la calidad de algunos de sus jugadores, sino
también por el entusiasmo de la afición y por el creciente interés de
patrocinadores y medios de comunicación en un deporte cuya actividad hasta no
hace mucho era prácticamente clandestina. Y, entonces, en su estrategia por
abrir nuevos mercados y ampliar sus horizontes, desembarcó en el segundo
semestre del año pasado con el llamado PGA Tour-Latinoamérica, un refrito del
extinto Tour de las Américas (TLA).
Al cabo de
11 citas, sin embargo, no fueron pocas las falencias que quedaron al
descubierto, tal y como lo denunció GOLF EN CONTRAVÍA (Corregir los vacíos, reto del PGA
Tour Latinoamérica 2013). A pesar de estar cobijado por un nombre de tanta historia, tradición
y prestigio como el del PGA Tour, el renovado minicircuito exhibió las mismas
carencias que su antecesor: ‘fields’ rellenados, veteranos venidos a menos como
protagonistas de los certámenes, organizaciones deficientes (en caso como el de
Colombia, ni siquiera se proveyó transporte para los deportistas),
prácticamente nula difusión (o, como en el caso de nuestro país, basada en
falacias) y muy poco público en los escenarios. Un menú que, en caso de no
corregirse, provocará el mismo final que el del TLA: menos citas cada año,
hasta que la aventura se haga insostenible.
La ventaja
del PGA Tour, y el gran beneficio para la región, es que su organización está
conformada por profesionales: en la difusión, en la logística, en el mercadeo,
en el transporte, en el ensogado, en fin. No son médicos caducos o ingenieros
desempleados, o profesionales de diversas ramas que juegan a ser ‘directores de
torneos’ con el único objetivo de
figurar, de sentirse célebres. Por eso mismo, esos profesionales se toman la
molestia de observar, de preguntar y, en especial, de escuchar las opiniones de
otros. No son cerrados a las críticas, no tildan de enemigos a aquellos que les
hacen caer en cuenta de que algo no funciona bien, pues entienden que esa
actitud, la de autoevaluarse y corregir permanentemente, les permite alcanzar
el éxito que los caracteriza.
SERIE DE DESARROLLO
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CALENDARIO PROVISIONAL 2013
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Fecha
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Torneo
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Sede
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Ciudad/País
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4-7 abr
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Abierto Los Lirios
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Club Los Lirios
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Rancagua (Chile)
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21-24 ago
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Copa Curitiba Golf
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Curitiba Golf
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Curitiba (Brasil)
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5-8 sep
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Abierto Club Farallones
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CC Farallones
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Cali (Colombia)
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9-14 sep
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Copa Clube de Campo Sao Paulo
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Cuble de Campo Sao Paulo
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Sao Paulo (Brasil)
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24-27 oct
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Abierto Club Serrezuela
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Serrezuela CC
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Bogotá (Colombia)
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14-17 nov
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Campeonato PGA
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Caracas CC
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Caracas (Venezuela)
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12-15 dic
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Final Serie de Desarrollo
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La Planicie CC
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Lima (Perú)
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Esta
semana, desde Ponte Vedra Beach (Florida), donde están los cuarteles
principales del PGA Tour, se anunció la puesta en marcha de la Serie de
Desarrollo del PGA Tour-LA. Es una serie de siete torneos que servirán para
filtrar a aquellos que deseen participar en el nivel principal. En otras
palabras, es una estrategia destinada, expresa y exclusivamente, a acabar con
los rellenos en los torneos. En la región, y Colombia es campeón de mundo en
este aspecto, es habitual que los listados de participantes se completen (por
decirlo de alguna manera) con los hijos de los directivos, los hijos de los
amigos de los directivos, lo amigos de los directivos, los hijos o los amigos
de los patrocinadores, en fin. Una práctica que, al final, se convierte en un
búmeran: solo contribuye a deslucir el espectáculo, a restarle brillo al
torneo, a darle carácter de amateur a una competencia profesional.
El año
pasado, luego de un arranque mediático, los torneos fueron cayendo en lo mismo
de antes, mostrando los mismos vicios de antes, exponiendo las mismas mañas de
siempre, al punto que los propios jugadores le dieron el nombre de ‘Chimbis’
Tour al minicircuito. Consecuencia de ello, entonces, el PGA Tour diseñó esta
Serie de Desarrollo, que tendrá citas en Chile, Colombia, Brasil, México,
Argentina, Paraguay, Venezuela y Perú. Serán torneos con bolsas de mínimo 50
mil dólares y cada evento mantendrá su vínculo con el tour local, pero ofrecerá
cupos reservados para invitados que quieran jugar con la mira puesta en el
nivel superior.
Los
jugadores que ocupen los primeros siete puestos de cada uno de esos torneos
quedarán clasificados para jugar la final de la Serie de Desarrollo, que se
disputará del 12 al 15 de diciembre en el Club La Planicie, en Lima (Perú). Esa
cita, a su vez, otorgará a los mejores jugadores un lugar en el PGA TOUR
Latinoamérica-2014. El objetivo es desarrollar estos eventos de manera
coordinada entre el PGA TOUR Latinoamérica y los organizadores para que en un
futuro cercano se puedan sumar al calendario internacional. Los torneos se
jugarán a 72 hoyos, es obligatoria la presencia de más de 70 jugadores y, luego
de los 36 hoyos, habrá un corte que dejará en competencia a los 30 mejores para
el fin de semana.
El club Farallones, una de las citas de la Serie de Desarrollo. |
Está claro
que el PGA Tour percibió que en Latinoamérica es mucho todavía lo que a los
directivos les falta por aprender en esto de organizar torneos serios,
profesionales. Aquí son especialistas en medallas mensuales, en lo que
comúnmente se conoce como ‘recochas para borrachos’, en torneos recreativos.
Entonces, bien hace el circuito estadounidense en meter la mano, pues al fin y
al cabo el nombre que está en juego es el suyo. Además, es el único camino para
asegurarles a jugadores, aficionados y patrocinadores que las competencias son
serias, que hay garantías de que las reglas establecidas se van a respetar (no
como en Colombia, que se cambian según la conveniencia), para sentar bases
sólidas para que el minicircuito tenga larga vida en la región.
Ahora no es
que los mentirosos de siempre, los del convento de la calle 72, salgan a decir
que hay más torneos del PGA Tour Latinoamérica en Colombia y que eso demuestra
el crecimiento de golf en nuestro país gracias a su fabulosa gestión. Se trata
de una iniciativa del PGA Tour que, como se dijo, busca corregir los errores
que quedaron expuestos el año pasado y, sobre todo, ponerles punto final a las
mañosas prácticas amateurs a que están acostumbrados por estos lares. Es, así
mismo, la oportunidad para que los organizadores de torneos en la región
aprendan con los que sí saben en realidad, para que tengan la oportunidad de
trabajar con verdaderos profesionales, para que comparen y superen la etapa de
las recochas clandestinas.
El
calendario definitivo de esta Serie de Desarrollo todavía no está completamente
confeccionado y aunque hay definidas siete citas, es probable que al final sean
más las que se sumen al engranaje. Ojalá esta medida redunde en beneficios para
los deportistas, para los organizadores de los torneos locales, para los
patrocinadores y para los aficionados. Solo de esa manera se conseguirá
consolidar esta aún incierta aventura del PGA Tour en Latinoamérica y, en
especial, solo de esa manera se les brindará a los jugadores el trato que en
verdad se merecen, como profesionales, y no sigan sometidos a los designios
dictatoriales de payasitos que juegan a sentirse importantes.
Hasta la
próxima…
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