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Esta fue la última celebración de Tiger Woods en un 'Major', el U.S. Open de 2008. |
De la
Semana Santa, la semana mayor para los católicos en el mundo, pasamos a la primera
semana ‘Major’ para los golfistas. Desde este jueves, en Rancho Mirage
(California), empiezan las citas infaltables para los aficionados, fines de
semana cargados de pasión y devoción por la pelotica. Serán nueve en total,
hasta el domingo 15 de septiembre, un largo camino que para algunos será muy
parecido a un viacrucis y que consagrará a varios dioses terrenales con la
promesa de hacerlos inmortales a través de sus victorias.
Como
novedad, la temporada ‘Major’ arranca con dos estadounidenses en lo más alto de
los escalafones orbitales: la pecosa Stacy Lewis, en el LPGA Tour, y Tiger
Woods, en el PGA Tour. Lewis sucedió hace pocas semanas a la taiwanesa Yani
Tseng, que no ha lucido con su brillantez acostumbrada en estos primeros meses
del año. Woods, como se sabe, le recuperó el cetro que desde finales de agosto
pasado estaba en poder del joven norirlandés Rory McIlroy. Para conservar esos lugares,
sin embargo, una y otro deberán conquistar la victoria o, cuando menos,
realizar actuaciones destacadas.
El Kraft
Nabisco Championship, primera cita de la campaña, se comenzó a disputar en
1972, pero solo desde 1983 entró a engrosar la lista de ‘Grandes’. En la lista
de ganadoras sobresalen nombres como los de Jane Blalock (la pionera), Mickey
Wright, Judy Rankin, Kathy Whitworth, Nancy Lopez y, desde que es ‘Major’, Amy
Alcott (primera campeona), Juli Inkster, Pat Bradley, Betsy King, Dottie
Pepper, Karrie Webb, Annika Sorenstam, Grace Park, Morgan Pressel, Lorena
Ochoa, Brittany Lincicome, Tseng, Lewis y Sun Young Yoo, la campeona defensora.
Se juega, como se sabe, en el par 72 de 6.738 yardas de longitud del Mission
Hills Country Club, un campo que siempre exige a las jugadoras al máximo, que
las obliga a poner en juego sus mejores argumentos.
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Sun Young Yoo defenderá la corona esta semana. |
En el
circuito femenino, las pretendientes estadounidenses y europeas, principalmente,
intentarán acabar con la seguidilla de triunfos de las asiáticas: siete de los
últimos ocho ‘Majors’ fueron ganados por representantes del ‘continente
amarillo’. La última no asiática que ciñó una corona ‘Grande’ fue,
precisamente, Lewis: ocurrió en este mismo torneo, en 2011. Tras ella, alzaron
los trofeos Yani Tseng (LPGA Championship y Women’s British Open de 2011), So
Yeon Ryu (U.S. Women’s Open de 2011), Sun Young Yoo (Kraft Nabisco Championship
de 2012), Shanshan Feng (LPGA Championship de 2012), Na Yeon Choi (U.S. Women’s
Open de 2012) y, por último, Jiyai Shin (Women’s British Open de 2012).
La
hegemonía asiática, sin embargo, se extiende desde que la mexicana Lorena Ochoa
guardó su talega y se dedicó a la familia y a las obras de caridad. La segunda
corona ‘Grande’ de la tapatía fue justo en este mismo certamen, en 2008, y
desde entonces se disputaron 19 ‘Majors’: fueron 13 victorias para surcoreanas
(7), taiwanesas (5) y chinas (1), en una tanda en la que solo las
estadounidenses Brittany Lincicome, Cristie Kerr, Paula Creamer y Lewis, además
de la sueca Anna Nordqvist y la escocesa Catriona Matthew pudieron cantar
victoria. Antes, y no estamos hablando de la época de la prehistoria del golf,
el panorama era bien diferente, o si no que lo diga Se Ri Pak, la gran
responsable de esta ‘fiebre amarilla’ en el LPGA Tour.
Un dato que
sirve para comparar: desde la primera victoria de Pak, en el LPGA Championship
de 1998, y hasta el retiro de Lorena Ochoa, en el Kraft Nabisco de 2008 (es
decir, en dos décadas), las asiáticas solo conquistaron ocho triunfos en 41
citas. Fueron tiempos en los que la australiana Karrie Webb atesoró siete
trofeos y su sucesora como la mejor del mundo, la sueca Annika Sorenstam,
celebró en ocho oportunidades. En otras palabras, lo que hace 25 años resultaba
exótico, como era el triunfo de una asiática en un ‘Major’, hoy es la norma. Queda
ver si Tseng recupera su mejor nivel, si Shin vuelve a hacer de las suyas o,
según la tendencia marcada, aparece otra campeona inédita y se lleva los
honores.
La
siguiente parada ‘Major’ del circuito femenino será a comienzos de junio,
cuando se dispute el Wegmans LPGA Championship en Pittsford (Nueva York); allí,
la china Shanshan Feng defenderá la corona. A finales del mismo mes, no muy
lejos de allí, en Southampton, Na Yeon Choi intentará revalidar sus
credenciales en el U.S. Women’s Open. El primer fin de semana de agosto, por
segunda ocasión las mujeres estarán en el mítico Old Course de St. Andrews, en
Escocia, la cuna del golf. Allí donde Lorena Ochoa ganó en 2007, Jiyai Shin
buscará retener su cetro del Women’s British Open. Por último, del 12 al 15 de
septiembre, el Evian Masters francés se estrena como el quinto ‘Grande’ de las
damas, algo que debió ocurrir hace varios años.
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Las damas vuelven a St. Andrews, donde Lorena Ochoa ganó en 2007. |
Tras este
abrebocas femenino, la próxima semana, durante el segundo fin de semana de
abril, como reza la tradición desde 1934, el PGA Tour vivirá las emociones del
Masters de Augusta, para muchos el torneo más importante del golf en el mundo. Tras
rehacer su vida personal (como se sabe, hace pocos días anunció su noviazgo con
la esquiadora Lindsay Vonn) y de recuperar el número uno del mundo, a Tiger
Woods solo le queda una asignatura pendiente para volver a ser, como lo era
hace un lustro, el mejor golfista del planeta sin discusión: ganar un ‘Major’.
La última
victoria ‘Grande’ de ‘el Tigre’, se sabe, fue en el U.S. Open de 2008, jugando
18 hoyos de desempate con una rodilla lesionada, ventaja que no pudo ser
aprovechada por Rocco Mediate. Luego se metió en ese huracán amenazó su carrera
deportiva, luego de que estalló el escándalo por sus infidelidades que provocó
el final de su matrimonio con la modelo sueca Elin Nordegren. Eso fue a finales
de noviembre de 2009, período en el cual Woods no solo dejó de ganar ‘Majors’
(la cuenta se estancó en 14), sino que lo mandó a un nada habitual puesto 52 en
el ranquin mundial.
Pero esos
son tiempos pasados, tal y como quedó demostrado en estos primeros meses de la
campaña 3013, durante los cuales ya cosechó tres victorias, incluida la
victoria en el Arnold Palmer Invitational. Si bien, por su palmarés, trayectoria,
categoría y talento, Woods siempre es favorito, ahora hay razones de sobra:
recuperó su nivel de juego y, en especial, aquella fortaleza mental arrolladora
que le permite aplastar a sus rivales como si fueran figuritas de plastilina y
coleccionar títulos como si fueran caramelos. Su carrera deportiva está otra
vez en la ruta diseñada por su fallecido padre Earl y los dos récords más
importantes parecen al alcance de la mano.
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Rory McIlroy, último campeón 'Major' del PGA Tour. |
¿Cuáles? El
de mayor cantidad de victorias en el PGA Tour, que ostenta el gran Sam Snead
con 82 éxitos, contra los 77 que alcanzó Woods en Bay Hill hace dos semanas. Y,
claro, el de más coronas ‘Major’, del que es dueño el ‘Oso Dorado’ Jack
Nicklaus, con 18. La expectativa, entonces, estará centrada, como antaño, en si
Woods puede por fin celebrar sus ‘15’ o, como ocurre desde hace casi un lustro,
les cede a sus rivales el honor y la gloria. La última victoria de Tiger en
Augusta data de un ya lejano 2005, tras lo cual Phil Mickelson (dos veces),
Zach Johnson, Trevor Immelman, Ángel ‘el Pato’ Cabrera, Charl Schwartzel y
Bubba Watson se pusieron la mítica chaqueta verde.
El U.S. Open
está previsto del 13 al 16 de junio en el Merion Golf Club de Ardmore
(Pennsylvania), fin de semana durante el cual Webb Simpson buscará reeditar su
sorpresiva victoria del año pasado. Luego, del 19 al 21 de julio, el campo de
Muirfield, en Escocia, pondrá en juego otra vez la famosa ‘Claret Jug’ que el
año pasado alzó Ernie Els. Y, por último, del 8 al 11 de agosto, en el Oak Hill
Country Club Rochester (Nueva York) el norirlandés Rory McIlroy saldrá a
retener el inmenso trofeo que recibe el ganador del PGA Championship.
Pasó la
Semana Santa de los católicos y comienza la temporada ‘Major’ de los golfistas.
Esos corazones que salieron de las iglesias reconciliados y serenos palpitarán
al borde de la taquicardia al tenor de las emociones.
Hasta la
próxima…
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