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Un muy joven José María Olazábal al lado del legendario Severiano Ballesteros. |
Aquello de que
las malas noticias llegan rápido, de la misma manera que las buenas nuevas
pasan inadvertidas se dio hace unos días. Fue con ocasión de la elección del
golfista español José María Olazábal como ganador del premio Príncipe de
Asturias de los Deportes 2013. El popular Chema sucede en el palmarés a sus
compatriotas Xavi Hernández e Íker Casillas, futbolistas de los clubes Barcelona
y Real Madrid, respectivamente, además de la selección absoluta ibérica, y se
convierte apenas en el segundo golfista que recibe el galardón, luego de que el
fallecido Severiano Ballesteros fuera el escogido en 1989.
Como en
ocasiones recientes, llama la atención el escaso despliegue de los medios de
comunicación especializados, más allá, por supuesto, de los españoles. En unas
horas aciagas que vive el golf, por cuenta de los ‘shanks’ verbales de algunos
de sus figuras representativas (como el español Sergio García) o del inesperado
curso que ha tomado el cuestionado caso de dopaje del fiyiano Vijay Singh (que
demandó al PGA Tour por supuestos daños y perjuicios a su imagen), le buena
nueva de Olazábal parecía servir como un bálsamo que, al menos temporalmente,
calmara los dolores. Sin embargo, quedó demostrado una vez más que la difusión,
sobre todo en nuestro idioma, sigue siendo uno de los grandes talones de
Aquiles del golf en su intención de atrapar la atención de nuevos practicantes.
Olazábal se
impuso en la votación final a la nadadora paralímpica Teresa Perales por nueve
votos a ocho. A la última ronda habían llegado también el piragüista David Cal,
el triatleta Javier Gómez Noya y la regata Oxford-Cambridge. En el acta emitida
por el jurado se atribuye la concesión del premio a Olazábal por ser “uno de
los mejores golfistas de la historia, con dos Masters de Augusta y cuatro
victorias en la Ryder Cup, competición en la que también demostró su capacidad
de liderazgo al conducir como capitán al equipo europeo a una remontada épica
en 2012”. Además, se le valora como “digno sucesor del espíritu del mítico
Severiano Ballesteros” y se tomó en cuenta que Olazábal “ha demostrado a lo
largo de su larga y brillante carrera una capacidad de superación encomiable,
un talante competitivo y unas cualidades humanas admiradas por todos”.
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En la Copa Ryder Olazábal alcanzó el Olimpo de los campeones. |
En pocas
palabras, según los responsables de entregar el premio, que es patrocinado por
el príncipe Felipe, heredero a la corona española, Olazábal fue escogido por
ser un modelo digno de imitar. Y eso, para el golf actual, no es poco. Como casi
todo en la vida moderna, este deporte ha sufrido grandes transformaciones que
no siempre han derivado en resultados positivos. Lo más grave es que los campos
de juego están llenos de tramposos (que como en el caso de Colombia llegan
también hasta las altas esferas directivas que terminan tomando las decisiones
por toda la comunidad golfística) y, peor aún, a las nuevas generaciones cada
vez menos se les inculcan los valores que, dicen, hacen grande y diferente al
golf respecto de otras disciplinas deportivas.
Hoy por
hoy, lo que vale es ganar o ganar, a cualquier precio, bajo la premisa de que
el fin justifica los medios. Entonces, hay quienes optan por pagarles a los
cadis de sus hijos para que estorben a sus competidores (como sucede en nuestro
país reiteradamente bajo la mirada cómplice de los directivos, incapaces de
adoptar correctivos), los que celebran que los menores ganen trofeos pasando
por encima de las más elementales normas de etiqueta, los que patrocinan y
celebran las actitudes antideportivas en el campo de juego (como azotar palos,
gritar groserías, incomodar al compañero, tratar mal al cadi) si esas ‘estrategias’
redundan en un nuevo triunfo. Y ni hablar de las terribles presiones que
algunos padres ejercen sobre sus pequeños hijos, a los que tratan como si
fueran deportistas profesionales y les exigen que cumplan con sus sueños (los
de ellos, los padres, no los propios de los hijos) para poder sacar pecho,
sentirse orgullosos y tener argumentos para presumir ante sus amistades
Todo ese
conjunto de anomalías, cada vez más frecuentes, ha provocado que los
aficionados se alejen de los campos en los torneos oficiales y se resguarden en
sus grupos particulares y los torneos de un solo día, en los que sí reciben
buena atención y, especialmente, un trato respetuoso. Aquellos valores de los
amigos para toda la vida, de la competencia leal, de la decencia, de la
rectitud de las personas al punto de que no se necesita un árbitro porque el
propio deportista es capaz de juzgar sus errores son cada vez más un recuerdo
lejano. Claro, con el ejemplo que reciben los chicos, tanto por parte de sus
padres como de los directivos de las entidades que rigen el deporte y de los
organizadores de los torneos, no podría ser de otra manera.
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Su amistad con Ballesteros lo marcó para bein. |
La
candidatura de José María Olazábal fue propuesta por Gonzaga Escauriaza
Barreiro, presidente de la Real Federación Española de Golf, y apoyada, entre
otros por los presidentes de las federaciones de golf de Hungría, Italia,
Inglaterra, Francia, Holanda, Noruega, Estados Unidos, Portugal, Luxemburgo,
Suiza, República Checa, Dinamarca, Escocia, Ucrania y Austria, la Federación
Internacional de Golf y más de 2.000 firmas. Hijo Predilecto de Hondarribia,
recibió la Medalla de Oro al Mérito Deportivo en 1997 y en 2009 fue elegido
miembro del prestigioso Hall de la Fama del Golf, que aglutina a un elenco de
jugadores considerados los mejores en la historia.
El de
Deportes es uno de los ocho premios que convoca anualmente la Fundación
Príncipe de Asturias junto con los galardones de las Artes, Ciencias Sociales,
Comunicación y Humanidades, Investigación Científica y Técnica, Letras y
Cooperación Internacional. Miguel Cardenal, secretario de Estado para el
Deporte en España, dijo que Olazábal es “un deportista ejemplar y además una de
las personas que con su imagen más y mejor difunde la de nuestro país, es un
gran embajador del deporte español. Su trayectoria es conocida y admirada por
todos y Olazábal ha demostrado durante su carrera una capacidad de superación
admirable, a prueba de todo tipo de dificultades, incluidas las lesiones”, agregó.
El
presidente de la Real Federación Española de Golf, responsable de la
postulación del Chema, consideró que “José María Olazábal representa los
valores del golf, el trabajo, el esfuerzo, la constancia, la humildad o el
respeto a las reglas y su galardón como Premio Príncipe de Asturias de los
Deportes constituye un gran honor para nuestro deporte”. Es un golfista de los
de antes, de los que fueron formados sobre los valores del deporte para
convertirse en mejor persona; de los que decidieron dedicar su vida no a
coleccionar trofeos o riquezas, sino a enaltecer el deporte que les permitió
surgir y tener una vida lejos de las penurias y las limitaciones materiales. Es,
en fin, de esa clase de golfistas que hoy representan una especie en vías de
extinción.
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Olazábal fue dos veces campeón del Masters de Augusta. |
Una de las
muestras fehacientes del estado de descomposición en que se encuentra nuestra
sociedad es, precisamente, que los medios de comunicación y los propios
ciudadanos han invertido los valores: importa más, se difunde más la consumada
fechoría del pillo que la buena obra del que sirve en silencio. Es más célebre
el ladrón, el deshonesto, especialmente cuando tiene apellido conocido u
ostenta un cargo importante, que aquel que cumple sus sueños sin recurrir a las
trampas, que el que con su comportamiento dignifica la actividad a la que le
dedica su vida. Después, entonces, se rasgan las vestiduras, salen con ridículos
discursos patrioteros y hasta lanzan campañas que están viciadas de oficio,
porque las encabezan quienes encarnan todo aquello que le hace daño al deporte.
Enhorabuena por José María Olazábal y todos los que como él han engrandecido y
engrandecen el golf en su más pura y cada vez más escasa manifestación: la de
la honestidad.
Hasta la
próxima…
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