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Justificada celebración de Inbee Park tras una maratónica jornada en el Wegmans LPGA Championship. |
Mientras
los ojos de los aficionados al golf en todo el mundo están concentraron en los
vericuetos del recorrido del Merion Country Club, donde se cumple la edición
113 del U.S. Open, la surcoreana Inbee Park transita un camino que, con tan
solo 24 años, puede convertirla en una de las mejores jugadores de la historia.
Es una noticia de alto calibre que, como es costumbre, por tratarse del golf
femenino pasa de agache en los principales medios de comunicación de todo el
planeta.
El pasado
domingo, tras una maratónica jornada que incluyó 39 hoyos en el Locust Hill
Country Club de Pittsford (Nueva York), Park logró la séptima victoria de su
trayectoria en el LPGA Tour, la cuarta de la temporada y la tercera con el
rótulo ‘Major’, el del Wegmans LPGA Championship. Es la primera golfista, desde que Annika Sorenstam lo hiciera
en 2005, que gana los dos primeros ‘Granes’ de la temporada, pues el pasado mes
de abril también había levantado el trofeo del Kraft Nabisco Championship, en
Rancho Mirage (California). Con esto, se puso en la ruta de un inédito Grand
Slam, el sueño imposible.
Solo dos
jugadoras han conseguido ganar todos los ‘Majors’ de una misma temporada,
aunque en condiciones especiales. La primera fue la legendaria Babe Zaharias,
en el lejano 1950, cuando atesoró los trofeos del Women’s Western Open, del
U.S. Women’s Open y del Titleholders Championship, los tres ‘Grandes’ de
aquella campaña. Luego, en 1974, es decir, hace casi 40 años, fue el turno de
Sandra Haynie, que coleccionó los dos ‘Major’ de ese año, el McDonald’s LPGA
Championship y el U.S. Women’s Open. Desde 1983, cuando se establecieron cuatro
coronas especiales, la que más cerca estuvo de alcanzar la hazaña inédita fue
Pat Bradley, que en 1986 ganó el McDonalds’s LPGA Championship, el U.S. Women’s
Open y el du Maurier Classic.
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La habitual celebración en el Kraft Nabisco Championship, en abril. |
Park nació
en Corea del Sur el 12 de julio de 1988, en una época en la que el circuito
femenino estadounidense era dominado por nombres como los de Nancy Lopez, Meg
Mallon, Betsy King, Laura Davies y la ya mencionada Pat Bradley, jugadoras que
dejaron una profunda huella en la historia. Cuando ya era la mejor golfista juvenil
de su país, emigró a Estados Unidos, en procura del ‘sueño americano’. Su
nombre comenzó a hacerse popular entre los aficionados y especialistas
estadounidenses en los torneos de la AJGA, en cuyo ámbito fue escogida como ‘Jugadora
del Año’ en 2002. El toque de alerta lo dio esa misma temporada, cuando barrió
en el U.S. Girls’ Junior, certamen que dominó tanto en la fase de clasificación
(Medal play) como en la de definición
(Match play).
Al año
siguiente, volvió a ser la mejor de la primera etapa y llegó a la final, pero
fue batida por su compatriota Sukjin-Lee Wuesthoff. En 2005, accedió por
tercera ocasión al match decisivo, pero de nuevo la victoria le resultó
esquiva: su compatriota In-Kyung Kim la derrotó por 5&4. El siguiente paso
fue graduarse de bachiller en el Bishop Gorman High School de Las Vegas
(Nevada), último escalón antes de iniciar su carrera profesional. Ese año, le
solicitó al LPGA Tour que le concediera la oportunidad de jugar las
clasificaciones para intentar quedarse con el carné, pero la petición fue
denegada porque solo contaba 17 años. Se enfoncó, entonces, en el Futures Tour,
el circuito alterno, en el que acreditó 11 Top-10 y terminó en la tercera
casilla de la lista de ganancias para, ya mayor de edad, entrar el LPGA Tour y
comenzar una camino que ya la condujo hasta el número uno del ranquin mundial.
Su campaña
como novata no fue particularmente brillante, a pesar de que empató en el
cuarto puesto en el U.S. Women’s Open y fue segunda del Safeway Classic. Fue
cuarta en la estadística de debutantes en el circuito. 2008 fue el año de su
despegue, al consagrarse en el U.S. Women’s Open disputado en el Interlachen
Country Club de Edina (Minnesota), con tan solo 19 años, para consagrarse como
la ganadora más joven en la historia del certamen. Las siguientes tres temporadas,
sin embargo, dejaron claro que era necesario superar un proceso de maduración,
de consolidación, y alternó actuaciones entre el circuito estadounidense y el
Ladies Japan Tour. El año pasado, con esa transición cumplida, regresó al
círculo de las ganadoras.
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La nueva número uno del mundo, una figura poco conocida. |
Ha jugado
27 ‘Majors’, con tres victorias, un segundo puesto, 14 Top-10 y solo dos cortes
no superados, lo que confirma que se inspira en esta clase de torneos. En el
LPGA Tour disputó 151 torneos, con 128 cortes superados (84,77 por ciento), 7
triunfos, 8 segundos puestos, 3 terceros, 45 Top-10, con 6.494.597 dólares ganados.
Actualmente, es primera en la lista de ganancias, la número uno del mundo y
acredita un score promedio de 69,85
golpes. “No pensé que lo fuera a lograr. Tuve un día difícil en el que las
cosas no salían como lo esperaba. Sin embargo, pude triunfar y estampar mi
nombre en un torneo tan importante como este significa demasiado para mi
carrera profesional. Siento que cada vez cumplo y cumplo las metas que tengo
trazadas”, afirmó Park en el atardecer de aquel domingo triunfal.
Ahora, esta
jugadora, que como buena asiática se caracteriza por su perfil bajo y su estilo
parco a la hora de las declaraciones a la prensa, enfila sus baterías hacia la
tercera corona ‘Major’ de la temporada: el U.S. Women’s Open, que se disputará
del 27 al 30 de junio en el Sebonack Golf Club de Southampton (Nueva York). Una
semana antes, hará una parada en el Walmart NW Arkansas Championship, en Rogers
(Arkansas). A la máxima cita del golf femenino mundial llegará como favorita,
algo que no había sucedido en las citas previas, y por ende todas las miradas
están encima suyo. Hasta ahora, ninguna golfista logró conquistar las tres
primeras coronas del ‘Grand Slam’ en una misma temporada, pero Inbee Park cree
que puede lograrlo.
Hasta la
próxima…
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