martes, 28 de mayo de 2013

Las polémicas que hacen temblar el PGA Tour


¿Por qué no te callas, Sergio? Crasos errores dentro y fuera del campo.

Un mundo tradicionalmente tranquilo, en el que los trapos sucios se lavan en casa y en el que las declaraciones que producen discordia son esporádicas, por estos días el PGA Tour ha sido sacudido por algunos temblores de respetable intensidad. Los movimientos telúricos, que han estremecido los cimientos del circuito, provinieron de dos fuentes: el anunciado shank que en conjunto pegaron la United States Golf Association (USGA) y el Royal and Ancient Golf Club of St. Andrews (R&A), en el tema de la reglamentación del belly putter y el putter largo, y las desaliñadas declaraciones del español Sergio García sobre Tiger Woods.

Hace unos días, después de tres meses de análisis, período en el cual se tuvieron en cuenta las opiniones de expertos y distintas organizaciones del golf en el mundo, la USGA y el R&A dieron a conocer su decisión: desde el primero de enero de 2016, el día en que empezarán a regir las modificaciones que se hagan a las reglas del golf, se podrán utilizar el putter largo y el belly putter siempre y cuando no exista apoyo alguno en cualquier parte del cuerpo. Si estos genios, que dictan las reglas del golf desde hace un siglo, creyeron haber encontrado la solución al problema, se equivocaron: ¡lo enredaron más de lo que ya estaba!

Más que nunca, en este caso aplica aquella famosa máxima de que vendieron el sofá para tratar de evitar las infidelidades de la mujer. Queda claro que la torpeza, la miopía y la hipocresía no son privilegio exclusivo de los petardos que mandan en el golf colombiano, sino que parece ser una ‘virtud’ que distingue a los directivos alrededor del planeta. Porque, como todos sabemos, los cuestionados elementos se emplean desde la década de los años 80, es decir, hace más de 30 años, con la complacencia de ambas entidades que ahora vienen a salir con este solemne chorro de babas. Porque, lejos de encontrar la solución, le dieron otro matiz al problema. Porque habrá que ver cómo se controla el apoyo, especialmente en estas latitudes en las que abundan los avivatos.

Este apoyo será irreglamentario desde el primero de enero de 2016.
¿Por qué? Porque ni PGA Tour ni PGA of America están de acuerdo con la determinación y por lo menos esta última entidad parece dispuesta a dar la pelea hasta el final. Una actitud que, sin duda, seguirán algunos de los jugadores que desde hace años emplean estos elementos y que no están dispuestos a aplicar la revesa de buenas a primeras. “A lo largo de los 600 años de historia del golf, la esencia de juego ha sido sostener el palo con las manos y moverlo libremente para darle a la pelota”, dijo Mike Davis, director ejecutivo de la USGA. “El desafío para el jugador es controla el movimiento del palo al golpear la pelota, y anclar el palo altera la naturaleza de ese desafío. Nuestra conclusión es que las reglas del golf deben ajustarse para preservar el carácter tradicional del swing de golf, lo cual implica eliminar la creciente práctica de anclar el palo al cuerpo”, complementó.

En teoría, todo bien, todo bien, como dijo ‘El Pibe’ Valderrama. En la realidad, sin embargo, parece más complejo. De hecho, Keegan Bradley, el primer jugador que ganó un ‘Major’ empleando uno de estos palos largos (el PGA Championship de 2011), dijo que “el cambio se dará dentro de tres años, y voy a usar mi estilo de putting hasta entonces. Cuando se acerque el momento, empezaré a probar; pero por ahora seguiré enfocado en el belly putter”. Por su parte, Webb Simpson, vencedor del U.S. Open 2012 con un belly putter, declaró que “daré un paso a la vez a medida que vaya mejorando mi nivel de confort. Si me siento preparado, jugaré con un putter corto y, si no me siento preparado hasta dentro de dos años, voy a esperar. Simplemente voy a hacerlo cuando me sienta más cómodo”.

El riesgo es que, tras bambalinas, se habla de que varios jugadores, el surafricano Tim Clark uno de ellos, se están asesorando legalmente para saber si pueden entablar acciones legales contra la medida, y contra el PGA Tour en caso de que se les obligue a dejar los cuestionados implementos. Para muchos, es un derecho adquirido, y permitido por la USGA y el R&A durante mucho tiempo, y el cambio les perjudicaría notablemente. Los putters largos ganaron popularidad en el Champions Tour en los 80, cuando los jugadores en la gira de mayores de 50 años se dieron cuenta de que podían producir un golpe más estable si anclaban el extremo del putter contra su cuerpo. En general, se veía como un palo para jugadores con dolencias en la espalda o con problemas de putting. Rocco Mediate fue el primer jugador en ganar un evento del PGA Tour con un putter largo en 1991 y Paul Azinger fue el primero en ganar con un belly putter en 2000. La polémica, por aquel entonces, estaba lejos de agitarse; ahora, con la decisión adoptada, está más candente que nunca.

La relación de Woods y García nunca ha sido algo cordial.
Como caliente está el rifirrafe dialéctico entre Woods y García. Si bien son dos jugadores que nunca han simpatizado, las diferencias se ahondaron en el The Players Championship, torneo en el cual compartieron una ronda. El incidente ocurrió en el hoyo 5 del tercer recorrido, cuando el español se vio afectado por las exclamaciones del público después de que el astro estadounidense seleccionó el palo que iba a emplear en su siguiente tiro; García terminó el hoyo con bogey y luego de quejó de que Woods hubiera sacado el palo de la talega justo en el momento en el que él daba su golpe.

Luego, al final de la cena previa al BMW PGA Championship, ceremonia en la que se entregan los premios anuales del Tour Europeo, se fajó un comentario estúpido cuando un periodista le preguntó si invitaría a cenar a Woods en el venidero U.S. Open: “Claro, lo tendríamos todas las noches. Serviríamos pollo frito”, respondió frente a 300 personas. Aunque en el resto del planeta ese hubiera sido apenas un mal chiste, en Estados Unidos puede desatar una guerra, pues encierra prejuicios de tinte racial. El estereotipo tiene varios orígenes. El fundamental reside en que el pollo era muy popular entre los esclavos, antes de la Guerra de Secesión, porque pollos y gallinas eran los únicos animales que ellos tenían permitido criar para consumo propio.

No pasó mucho tiempo antes de que García se viera obligado a retractarse. “Respondí a una pregunta que fue hecha en tono de broma, pero de ninguna manera fue un comentario racista. Me disculpo por cualquier ofensa que haya podido causar mi comentario”, dijo. Y más tarde, en una rueda de prensa, ahondó: “Quiero volver a pedir disculpas a Tiger. Me siento fatal por lo que dije y sinceramente lo siento. Espero que podamos dejar esto atrás cuanto antes y mirar hacia adelante. Ojalá podamos mejorar nuestra relación en el futuro. Estoy muy arrepentido. Seguro que pronto podremos hablar y me disculparé cara a cara”.

Con gran categoría personal, Woods zanjó la polémica con García.
Ese rápido arrepentimiento del español estuvo marcado por la declaración que hizo la firma TaylorMade, que lo patrocina, en el sentido que “esos comentarios en ninguna manera están conformes con los valores y la cultura” de la empresa. De hecho, se anunció que seguirá analizando el desarrollo de la polémica y no descartó que, en el futuro, le retire el patrocinio si estos shanks verbales se repiten. De cualquier manera, el chiste le salió muy costoso a García, que tendrá que enfrentar las consecuencias de no poder controlar su indómita lengua cuando esté en el Merion Golf Club, de Ardmore (Pensilvania), donde Woods es local. Se da por sentado que el público, que idolatra al jugador estadounidense, le hará la vida imposible durante las rondas que juegue.

Woods, tal y como lo ha demostrado hasta la saciedad en el campo de juego, demostró ser mucho mejor que García. En su cuenta en Twitter, rehusó la confrontación y, de manera muy elegante, le bajó la temperatura a la polémica: “El comentario no fue tonto. Fue equivocado, dañino y claramente inapropiado. Confío en que existe un arrepentimiento real en la declaración (de García). The Players acabó hace dos semanas y desde hace tiempo hay que mirar adelante y solo hablar de golf”. No cabe duda de que Tiger ha aprendido de sus errores, mientras que García, como cuando está en el campo, anota dolorosos bogeys con mucha frecuencia.

Hasta la próxima…

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