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Camilo Benedetti es la demostración de que en Colombia no hay apoyo para los profesionales. |
Se llama
Pro Spain Team 2013 y, como dice el eslogan que lo promociona, es ‘un programa
de calidad’. Se trata de un proyecto de crecimiento del golf profesional
español que la Real Federación Española de Golf (RFEG) implementó hace varios
años y que ha permitido que sus más promisorios jugadores, a los que se les
hace seguimiento y se les brinda apoyo desde que son amateurs, cumplan con
éxito el paso a las filas rentadas. La iniciativa apoya a cinco damas y diez
caballeros que acreditan una sobresaliente trayectoria que va mucho más allá de
ganar las medallas mensuales.
En la
actualidad, hay 34 jugadores españoles que figuran en el ranquin mundial, de
los cuales 22 aparecen en el Top-1000. Hay cinco en el Top-100: Sergio García,
puesto 15; Gonzalo Fernández-Castaño, 31; Rafael Cabrera-Bello, 79; Miguel
Ángel Jiménez, 93 y Pablo Larrazábal, 98. Por el lado de las damas, son 18 las
jugadoras escalafonadas, de las que Azahara Muñoz (16), Beatriz Recari (26) y
Carlota Ciganda (27) son Top-100. Como hecho destacado, las otras 15 están
entre las mejores mil del mundo. El común denominador de hombres y mujeres es
su destacada figuración en los circuitos en los que compiten.
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El programa Pro Spain Team 2013, un modelo exitoso. |
Colombia,
que según los expertos conocedores que conducen el golf en el país es una
potencia (¿qué querrán decir con eso?), muestra una realidad bien distinta. Hay
solo 15 hombres ranqueados, de los cuales el mejor es Camilo Villegas, que
apareció esta semana en la casilla 260. Camilo Benedetti (454) y Andrés Echavarría
(487) son los otros que figuran en el Top-500 y hay seis más en el Top-1000. Entra
las damas, solo tres reúnen las condiciones para figurar en el Rolex Ranking:
Mariajo Uribe, puesto 112; Paola Moreno, 281 y Juliana Murcia, 726. No se
requieren comentarios, pues las cifras lo dicen todo: la distancia es abismal.
En España
son conscientes de que hay un capital humano interesante, al que vale la pena
apoyar para que pueda desarrollar todo su potencial. Por eso, han diseñado
estrategias efectivas, que no solo son de carácter económico, sino que también
abarcan los aspectos técnico, sicológico y hasta alimenticio, para que sus
deportistas alcancen el máximo de rendimiento. De acuerdo con la filosofía
establecida, es “una ayuda que facilita su tránsito desde la etapa amateur a la
profesional y posibilita una incorporación más rápida a los distintos circuitos
más importantes”.
Los 15
golfistas profesionales seleccionados reciben las ayudas previstas en el Programa
Pro Spain Team –que devuelven parcial o totalmente en función de sus ingresos en
los distintos circuitos– tras firmar un convenio en el que se comprometen a
colaborar con la RFEG (y en su caso la Federación Autonómica que les apoye) en
distintas iniciativas. Una de las jugadoras beneficiadas es Carlota Ciganda,
que este año triunfó en el Kia Classic y se convirtió en la primera española
capaz de atesorar dos trofeos en el LPGA Tour (en 2010, había alzado el del
CVS/Pharmacy LPGA Challenge. El año pasado, así mismo, ganó la Orden de Mérito
del Ladies European Tour.
En
Colombia, mientras tanto, la cúpula inepta, encabezada por el obispo Cantinflas y su corte de
áulicos, continúa empeñada en explotar al eslabón más débil de la cadena, el
jugador profesional, con un especial énfasis en limitarles tanto como sea
posible las opciones de desarrollo a todos aquellos jugadores que no tengan
apellido ilustre, que no sean socios de clubes privados y/o que no tengan
vínculos de sangre con algún miembro de esa corporación. Un ejemplo claro: a
pesar de que existe una comunicación oficial de la junta directiva en el
sentido de que todo jugador que obtenga privilegios completos en un circuito profesional
reconocido tiene derecho a los auxilios que dizque brinda la entidad, la
golfista Paula Andrea Hurtada, la única colombiana en el Ladies European Tour,
recibió un rotundo NO (así, en mayúsculas) cuando solicitó la ayuda.
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Beatriz Recari recibió un apoyo real y potenció su talento. |
Como lo ha
denunciado GOLF EN CONTRAVÍA, el empeño de la Fedegolf es convertir los torneos
nacionales en una pasarela social, en la que no son bien vistos aquellos
jugadores que no tuvieron la suerte de nacer en cuna de oro, que no pudieron
estudiar en universidades estadounidenses, que no son bilingües, que entran a
los clubes sociales por la puerta de los empleados y en vez de dirigirse a la
sede principal van al cuarto de cadis, a trabajar y ganarse el sustento diario
con honradez. Fruto de esa política de exterminio, el golf en Colombia está
estancado desde hace más de una década.
¿Cómo hacen
en España para, de manera efectiva y real, favorecer a los profesionales? Lo
primero es que los directivos no son mercaderes, sino profesionales del oficio
que entienden que manejan una industria productiva llamada golf y que, en
consecuencia, buscan el bien colectivo, no el individual o particular. Segundo,
establecen reglamentaciones que, a diferencia de lo que ocurre en Colombia, sí
se cumplen y sí son respetadas en su integridad, es decir, se aplican en
igualdad de condiciones para todos, no se acomodan para beneficiar a unos y
perjudicar a otros.
En el caso
del ‘Pro Spain Team 2013’,
específicamente, hay un exitoso matrimonio por conveniencia: yo te ayudo, tú me
ayudas. Tal y como ocurre desde hace muchos años en Argentina, por cuenta de la
sociedad conformada por Ángel ‘el Pato’ Cabrera y Eduardo ‘el Gato’ Romero, los
que más tienen y ya están del otro lado ayudan a los que apenas se inician. Les
facilitan los recursos, la adaptación, y luego reciben los réditos (es decir,
recuperan su inversión) cuando los pupilos alcanzan los objetivos propuestos.
En otras palabras, la RFEG y los ases argentinos ponen la plata para que los
jóvenes talentos que llegan a los circuitos internacionales, o que están en
camino de llegar a ellos, no se desgasten buscando patrocinios, no sufran lo
por la falta de dinero y, en cambio, puedan concentrarse en practicar, en el
entrenamiento físico y mental, y puedan brindar los resultados esperados.
En
Colombia, en cambio, las ayudas son migajas que se reparten entre unos pocos,
muchos de los cuales ni siquiera las requieren gracias a sus familias. No hay
programa, no se conocen los montos de las supuestas ayudas, no se sabe entre
quienes se reparten. En pocas palabras, otra manifestación de ‘tapen, tapen’,
porque hay mucho que esconder. Por eso es que cada vez que un golfista triunfa
en el exterior el común denominador, sin excepción, es que todo se lo debe al
esfuerzo y a los sacrificios de su familia, eventualmente a la colaboración de
algún particular y, claro, a su talento y trabajo personal. ¿Y la Fedegolf qué
hace? Nada. Vive agazapada esperando el momento oportuno para saltar y subirse
al bus de la victoria, lista a cobrar los réditos de otros.
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Recari ganó este año el Kia Classic. |
Cada vez
que Belén Mozo, Mireia Prat, Jorge Campillo, Pedro Oriol, Marta Silva, Gerard
Piris, Jordi García-Pinto, María Hernández, Sebastián García, Carlota Ciganda,
Adrián Otaegui, Borja Etchart, Ignacio Elvira y Antonio Hortal alcanza un
objetivo, logra un triunfo o escala un peldaño en su carrera deportiva, el
esquema montado por la RFEG se fortalece. Es un todos para uno y uno para todos
que en realidad funciona. El día que ellos superan esta etapa con éxito, le abren
el camino a un nuevo talento, consolidando una iniciativa hecha para crecer, no
para explotar. En Colombia, mientras tanto, la Fedegolf sigue inventando
reglamentaciones destinadas a explotar al gremio de los profesionales, a
favorecer a los que menos lo necesitan y, en especial, a cortarles las alas a
aquellos que, en realidad, sí necesitan en apoyo y están dispuestos hacer lo
que sea necesario para recibir los beneficios que les permitan desarrollar su
potencial.
Allá no
importa si son feos, bonitos, de ojos azules o marrones, universitarios o bachilleres
o simplemente deportistas que un buen día llegaron a las múltiples
instalaciones dispuestas para la práctica del golf y llamaron la atención de
los especialistas, que de inmediato los incorporaron a las diversas iniciativas
de apoyo. Acá, acá ya todos sabemos cómo es la historia y también sabemos cuál
es el final de ella: que nuestros talentos se cansan de luchar contra la
corriente, de tocar puestas y solo recibir humillaciones como respuesta y
terminan perdidos. Y cuando alguno triunfa es cuando nos acordamos que vivimos
en el país del Sagrado Corazón y, por ende, un milagro siempre es posible.
Hasta la
próxima…
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