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Eileen Vargas sigue en busca de su sueño: llegar al LPGA Tour. |
La sonrisa
en su rostro es la misma de antes, la que ostentaba en sus épocas como jugadora
amateur, como una de las mejores golfistas del país en toda la historia. El
espíritu guerrero, propio de la raza pijao del Tolima, se mantiene intacto y
las dificultades del pasado son meras anécdotas. Este es un nuevo punto de
partida, el comienzo de una etapa en la que Eileen Vargas espera poder cumplir
su sueño, que es el mismo de cientos de aficionados en todo el país, de ser una
de las mejores jugadores del mundo.
Su
trayectoria amateur es prácticamente inigualable: conquistó 20 títulos entre
campeonatos nacionales, campeonatos suramericanos y el Mundial de San Diego,
una cifra solo emulada por Paola Moreno. Atrás quedaron las 18 coronas de
Camilo Villegas, las 16 de Marisa Baena y las 16 de Luisa Fernanda Cuartas. En
su paso por el golf universitario, con los colores de Pepperdine, al lado de
Carolina Llano y de las australianas Lindsey Wright y Katherine Hull, marcó
historia con las ‘Waves’. Fue cuarta en el Campeonato Nacional Universitario
(NCAA Championship) de la temporada 2005/06 y se despidió de las filas
aficionadas el 25 de mayo de 2007, ocupando el puesto 21 en el mismo torneo.
Desde
entonces, Eileen comenzó a recorrer el camino que, pensaba, iba a ponerla a
lado de las mejores jugadoras profesionales del mundo, en el LPGA Tour
estadounidense. Sin embargo, lo que se encontró fue un sendero lleno de
obstáculos y dificultades, de sinsabores y decepciones, algo que nunca había vivido.
“Después de la buena trayectoria amateur que tuve, me formé una expectativas
muy grandes como profesional”, reconoció. Figuraciones mediocres y cortes no
superados se sumaron en una insólita cadena que la pusieron al borde del retiro
y de pensar en una forma de vida distinta a su amado golf.
“El 2009
fue un año muy difícil. Hubo momentos en los que pensé en tirar la toalla y me
tomé dos meses para reconsiderar si debía o no seguir con la carrera. Fue un
tiempo muy productivo, en el que pude recuperar la confianza, retomar lo
positivo que había hecho antes, como amateur”, confesó. Fue como un punto de
quiebre en su vida que le sirvió para tomar un segundo aire. A finales de 2010,
de hecho, ganó la primera seccional de la Escuela de Clasificación, en Rancho
Mirage (California) y llegó a la final del torneo, en la que no pudo acreditar
el carné. Pero, fue un aprendizaje que le dejó enseñanzas para capitalizar.
Disciplina y constancia, su sello. |
El 2011
significó su mejor figuración como profesional, al ocupar el quinto puesto del
ING New England Classic, en Bloomfield (Connecticut), aunque se quedó corta en
el Q-School. Así, 2012 arrancaba con grandes ilusiones, pero la vida le tenía
preparada una desagradable sorpresa. En un incidente automovilístico, sufrió
una lesión en el cuello que la afectó largos meses. Solo jugó seis torneos en
la temporada y apenas pasó un corte; ni siquiera participó en el Q-School.
Fueron tiempos difíciles que ahora, con optimismo y fe, espera dejar atrás;
fueron días difíciles que representaron un aprendizaje del que espera sacar
provecho cuando la próxima semana dispute el Florida’s Natural Charity Classic,
segunda cita de la temporada del Symetra Tour.
“Para
retirarme, solo me faltó tomar la decisión; lo demás estaba ahí. Fueron dos
meses complicados, en los que pensé seriamente en tomar un rumbo distinto. No
me sentía completa y sabía que tengo la capacidad para jugar bien. Este es un
reto personal, demostrar que sí tengo cómo llegar al LPGA Tour”, explicó. “No
pensé que me tomara tanto tiempo, no estaba en los planes… Pero, hay una meta,
un sueño, y en algún momento las cosas tienen que empezar a salir bien; espero
que sea ahora. Lo que más he aprendido en este tiempo es a reforzar los
sueños”. Y ese sueño sigue intacto: “Ser igual de exitosa como profesional que
lo que fui como aficionada”, expresó.
“Me siento
mejor preparada para manejar todas las presiones que hay alrededor de este
proceso”, afirmó la ibaguereña: viajar permanentemente en carro (“he recorrido
los Estados Unidos por carretera”) y, sobre todo, obtener resultados favorables
para poder cubrir los costos, estimados en unos 60.000 dólares al año en este
circuito alterno. “Hay momentos en los que se necesita parar, descansar,
regresar a casa y recargar las baterías. Hay muchas cosas que la gente
desconoce de este estilo de vida, pues muchos creen que es solo viajar y jugar,
pero hay grandes sacrificios, como estar lejos de la familia. Igual, hay que
acostumbrarse, pues al fin y al cabo fue la profesión que elegimos”, agregó. En
todo caso, Eileen sabe que es una privilegiada al poder trabajar en la pasión
de su vida: “Es algo que disfruto mucho y espero poder jugar en el mismo nivel
de antes”, se entusiasmó.
Actualmente,
se sabe, hay tres jugadoras colombianas en el LPGA Tour: la santandereana
Mariajo Uribe, la caleña Paola Moreno y la bogotana Lisa McCloskey (novata).
Además, Juliana Murcia figura en el Symetra Tour (el mismo circuito en el que
actuará Eileen) y Paula Andrea Hurtado se estrenará como la primera jugadora
nacional en el Ladies Tour Europeo (LET). Carolina Llano, de la misma
generación exitosa de Eileen, se cansó de la vida del golf profesional y ahora
está dedicada a los negocios, la carrera que estudió en Pepperdine. Tras un
período viviendo en Florida, ahora se radicó en Phoenix. Allí está Cristina
Baena, otra jugadora que transitó el mismo camino y hoy es una feliz mamá.
Este año, Eileen volverá a jugar en el Symetra Tour. |
En el
Campeonato Nacional de 1991, disputado en el CC Ibagué, su segunda casa, el
golf colombiano presenció el nacimiento de una estrella: Eileen Vargas, con
acumulado de 192 golpes (+15) para los 54 hoyos disputados, se consagró en la
categoría de las benjaminas. Superó por 10 impactos a la caleña Natalia
Nicholls, de Farallones, en un grupo en el que aparecían, además, María del Pilar
Lalinde, Catalina Olarte y Alexandra Lucio, entre otras. Lo que ocurrió de ahí
en adelante es historia conocida: a punta del esfuerzo propio y de su familia,
contra viento y marea, sorteando tempestades y sin permitirse el lujo de
flaquear, Eileen construyó una historia singular, única. Es una de las mejores
jugadoras de la historia en el país, y eso nadie se lo quita.
El
profesionalismo, sin embargo, sigue siendo una asignatura pendiente. Esa
transición le dio más duro de lo esperado, supuso una serie de dificultades a
las que no estaba acostumbrada, le mostró una cara de la moneda a la que no
estaba habituada: la que significa estar alejada del círculo de las ganadoras,
ese lugar que ella supo hacer tan suyo. Lo
mejor de toda esta experiencia dolorosa, no obstante, es que Eileen no
se rinde. Fiel al espíritu guerrero de la raza de los pijaos, la jugadora
tolimense insiste, persiste, con la misma terquedad que le sirvió para alcanzar
algunas de sus victorias, en procura de alcanzar su sueño.
El suyo es
un caso de características similares al de Camilo Benedetti: mérito puro. El
antioqueño también debió sortear múltiples dificultades, jamás cejó en su
empeño y hoy ya sabemos dónde está. A partir de este Florida’s Natural Charity
Clasisc, que se disputará en el Lake Region Yatch and Country Club de Winter
Haven, en el que también participará Juliana Murcia, Eileen confía en forjar un
nuevo capítulo exitoso de su vida deportiva. “A todos los amigos y aficionados
que siguen creyendo en mí, que no han perdido la fe, que siguen mi trayectoria,
solo puedo decirles que les agradezco el apoyo y que seguiré trabajando con
disciplina y dedicación para en un futuro cercano poder ofrecer positivos. El
mensaje que les puedo enviar es que seguimos luchando para estar entre las
mejores del mundo”, concluyó.
Hasta la
próxima…
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