jueves, 28 de febrero de 2013

El mejor torneo de golf de la historia


Danny Lee, una de las estrellas que nos visita, es el primer líder del torneo.

Después de un segundo semestre de 2012 en el que las citas internacionales que se cumplieron en el país lo único que nos ofrecieron fue un platillo de refritos mezclados con rellenos, a los golfistas colombianos les llegó la oportunidad para disfrutar golf de verdad. Aunque cobijados bajo la misma sombrilla del PGA Tour, esos fines de semana tuvieron en sabor desabrido que dejó una sensación de inconformismo en la afición, que ha demostrado tener un paladar exquisito.

Fútbol se juega en muchas partes: en El Campín, pero también en los potreros; entre profesionales, aunque también con ‘rodillones’ como máximas estrellas; por la gaseosa o la cerveza para refrescarse después del partido, o por algo que valga la pena como un título o el cupo a un torneo internacional. En golf ocurre lo mismo: no todo lo que brilla es oro. Jugadores pegándole a la bola se ven en todas partes, inclusive en jaulas de los edificios residenciales; torneos de verdad, con golf de calidad, en cambio, se ven en pocos lugares. Y este Colombia Championship en el Country Club, sancionado por el Web.com Tour, es uno de ellos.

Si bien en el pasado, por allá en los años 70 y 80, y a este mismo escenario, llegaron los que en su momento eran os mejores jugadores del mundo, no hay temor a equivocarse cuando se afirma que el Colombia Championship que se disputa este fin de semana en los imponentes 18 hoyos del campo ‘Los Fundadores’ es, de lejos, el mejor torneo de golf de la historia. Y no solo por la calidad de los jugadores involucrados, sino porque cumple con todos los exigentes requisitos para recibir ese calificativo. La presencia masiva de público, la participación de patrocinadores de verdad, el mediático cubrimiento de los medios de comunicación del país y del exterior y la trascendencia del certamen son otros ingredientes de este exclusivo platillo deportivo.

La logística es espectacular, impecable. El profesionalismo del equipo humano del PGA Tour es admirable. Son verdaderos expertos de su oficio, el cual desempeñan con agrado y pasión. Ellos no llegaron allí por codicia, sino porque a través de su trabajo y experiencia demostraron que son los mejores en cada tarea. Y eso, obviamente, se refleja en el orden que se observa desde que uno camina rumbo al club desde la carrera 15 con calle 127. Vigilancia de la Policía, operativo para evitar trancones, guías turísticos que atienden con amabilidad a propios y extraños; gente cálida, amable y decente en la portería, dispuesta a servir, no exclusivamente a cobrar.

Skip Kendall es el campeón defensor.
En las instalaciones de club, tanto en el campo de juego como en el club-house, todo debidamente organizado, milimétricamente delimitado, concienzudamente planeado. No existe el menor atisbo de improvisación. El campo se puede recorrer con absoluta tranquilidad, disfrutando del juego y de los jugadores a una distancia prudente, para no incomodarlos, pero también de modo que las incidencias se puedan observar al detalle. Hay, así mismo, una gran cantidad de ‘marshalls’, que no son los ordinarios capataces de finca a los que nos tienen acostumbrados en el país, que solo saben arriar ganado, y la prioridad tiene dos caras: que los jugadores puedan hacer su trabajo con tranquilidad y que el público disfrute del espectáculo.

Los medios de comunicación son bienvenidos, todos, no solo los que escriben lo que el virrey de turno les recita o les exige so pena de declararlos sus enemigos. No importa si son especializados en deporte, moda o farándula; no importa si tienen hándicap de un dígito, si son machacos irremediables o si jamás tomaron en sus manos un palo de golf. Para todos hay una orientación, un servicio gentil, un agradecimiento por su presencia, por su trabajo profesional, inclusive por sus críticas así no sean tan constructivas como a uno le gustaría. Ni siquiera cuando hay un novato entusiasta que rompe las reglas elementales e incomoda a los jugadores, hay gritos o insultos; por el contrario, desde los propios oficiales del PGA Tour, pasando por los empleados de club y terminando en los miembros de la empresa organizadora, hay una gentil colaboración para enseñarles, para demostrarles que puede cumplir con su trabajo, pero que también deben respetar el trabajo de los jugadores, los únicos y verdaderos artistas de la ocasión.

Otro de los aspectos que llama la atención y hace agradable este Colombia Championship es la hospitalidad del Country Club. A nadie debe extrañar, pues ese siempre ha sido su sello característico. Desde el presidente hasta el más humilde de sus empleados, pasando por los socios, todos pasan inadvertidos; no hay ansias de protagonismo, tampoco ínfulas de grandeza. Están dedicados a trabajar, no a estorbar, y son pilares del éxito de la organización. El visitante es tan bien tratado, que uno llega a sentir que, al menos durante cuatro días al año, es como un ‘socio adherente’. Por eso, para todos aquellos que acudieron en 2010, a la primera edición del torneo, esta es una cita obligada: se sienten parte de la familia.

Pero, claro, el ingrediente más importante de un verdadero torneo de golf es la calidad de los jugadores participantes. Y, en este rubro, el Colombia Championship nos ofrece este año un menú inigualable: incluye dos excampeones ‘Major’, los estadounidenses Shaun Micheel (PGA Championship de 2003) y Todd Hamilton (British Open de 2004). Hay, igualmente, seis ganadores en el European Tour (Arjun Atwal, Alex Cejka, Richard S. Johnson, Danny Lee, Steve Allan y Nathan Green), algunos de ellos poseedores también de coronas de PGA Tour.

En otro aspecto, los 144 jugadores compiten por algo tangible, real, importante, que no propiamente sale de sus bolsillos, como en el caso de las citas clandestinas del país. Como se sabe, desde este año el Web.com Tour es el único camino que conduce al PGA Tour, pues el temible Q-School descendió un escaló y ahora otorgará cupos para el circuito alterno. Para entender la importancia del torneo, basta revisar la nómina de jugadores que actuó en las citas regulares del PGA Tour en 2011: a excepción de las grandes estrellas del planeta golf (los Top-50 del ranquin mundial), son prácticamente los mismos. Los registros están ahí, para que cualquiera los revise.

Por este campo pasaron, y siguen pasando, grandes jugadores.
La bolsa, que este año ascendió a 700.000 dólares, de los cuales 126.000 están destinados para el ganador, es posible gracias al concurso de patrocinadores de verdad. Claro, Helm Bank y Pacific Rubiales, los más importantes, son de los que apoyan de verdad, con dinero real, no con artículos en especie con salidos ‘stock’ de sobrantes. La seriedad y la transparencia es tal, que la tabla de premios es publicada abiertamente, en la sala de prensa, para que cualquiera la consulte, para que los jugadores sepan a ciencia cierta cuánto les corresponde según la posición que ocupen. Ah, claro, no se les realizan descuentos dizque para mejorar las bolsas de los próximos torneos.

Justo en los momentos en que el golf colombiano recibe la mala noticia de que va a continuar sometida a la soberbia y la ineptitud de la cuadrilla de serviles de la pirámide FHD, este Colombia Championship en el Country Club nos permite vivir una experiencia agradable, de esas que se esperan con ansiedad y no se olvidan con facilidad. Gracias a Sport Link, al Country Club, a los patrocinadores, los aficionados colombianos, al menos durante una semana al año, podemos disfrutar golf de verdad. En el resto del tiempo las emociones se limitan a las medallas mensuales.

Hasta la próxima…

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