Danny Lee, una de las estrellas que nos visita, es el primer líder del torneo. |
Después de
un segundo semestre de 2012 en el que las citas internacionales que se
cumplieron en el país lo único que nos ofrecieron fue un platillo de refritos
mezclados con rellenos, a los golfistas colombianos les llegó la oportunidad
para disfrutar golf de verdad. Aunque cobijados bajo la misma sombrilla del PGA
Tour, esos fines de semana tuvieron en sabor desabrido que dejó una sensación
de inconformismo en la afición, que ha demostrado tener un paladar exquisito.
Fútbol se
juega en muchas partes: en El Campín, pero también en los potreros; entre
profesionales, aunque también con ‘rodillones’ como máximas estrellas; por la
gaseosa o la cerveza para refrescarse después del partido, o por algo que valga
la pena como un título o el cupo a un torneo internacional. En golf ocurre lo
mismo: no todo lo que brilla es oro. Jugadores pegándole a la bola se ven en
todas partes, inclusive en jaulas de los edificios residenciales; torneos de
verdad, con golf de calidad, en cambio, se ven en pocos lugares. Y este
Colombia Championship en el Country Club, sancionado por el Web.com Tour, es
uno de ellos.
Si bien en
el pasado, por allá en los años 70 y 80, y a este mismo escenario, llegaron los
que en su momento eran os mejores jugadores del mundo, no hay temor a equivocarse
cuando se afirma que el Colombia Championship que se disputa este fin de semana
en los imponentes 18 hoyos del campo ‘Los Fundadores’ es, de lejos, el mejor
torneo de golf de la historia. Y no solo por la calidad de los jugadores
involucrados, sino porque cumple con todos los exigentes requisitos para
recibir ese calificativo. La presencia masiva de público, la participación de
patrocinadores de verdad, el mediático cubrimiento de los medios de
comunicación del país y del exterior y la trascendencia del certamen son otros
ingredientes de este exclusivo platillo deportivo.
La
logística es espectacular, impecable. El profesionalismo del equipo humano del
PGA Tour es admirable. Son verdaderos expertos de su oficio, el cual desempeñan
con agrado y pasión. Ellos no llegaron allí por codicia, sino porque a través
de su trabajo y experiencia demostraron que son los mejores en cada tarea. Y
eso, obviamente, se refleja en el orden que se observa desde que uno camina
rumbo al club desde la carrera 15 con calle 127. Vigilancia de la Policía,
operativo para evitar trancones, guías turísticos que atienden con amabilidad a
propios y extraños; gente cálida, amable y decente en la portería, dispuesta a
servir, no exclusivamente a cobrar.
Skip Kendall es el campeón defensor. |
En las
instalaciones de club, tanto en el campo de juego como en el club-house, todo
debidamente organizado, milimétricamente delimitado, concienzudamente planeado.
No existe el menor atisbo de improvisación. El campo se puede recorrer con
absoluta tranquilidad, disfrutando del juego y de los jugadores a una distancia
prudente, para no incomodarlos, pero también de modo que las incidencias se
puedan observar al detalle. Hay, así mismo, una gran cantidad de ‘marshalls’,
que no son los ordinarios capataces de finca a los que nos tienen acostumbrados
en el país, que solo saben arriar ganado, y la prioridad tiene dos caras: que
los jugadores puedan hacer su trabajo con tranquilidad y que el público
disfrute del espectáculo.
Los medios
de comunicación son bienvenidos, todos, no solo los que escriben lo que el
virrey de turno les recita o les exige so pena de declararlos sus enemigos. No
importa si son especializados en deporte, moda o farándula; no importa si
tienen hándicap de un dígito, si son machacos irremediables o si jamás tomaron
en sus manos un palo de golf. Para todos hay una orientación, un servicio
gentil, un agradecimiento por su presencia, por su trabajo profesional,
inclusive por sus críticas así no sean tan constructivas como a uno le gustaría.
Ni siquiera cuando hay un novato entusiasta que rompe las reglas elementales e
incomoda a los jugadores, hay gritos o insultos; por el contrario, desde los
propios oficiales del PGA Tour, pasando por los empleados de club y terminando
en los miembros de la empresa organizadora, hay una gentil colaboración para enseñarles,
para demostrarles que puede cumplir con su trabajo, pero que también deben
respetar el trabajo de los jugadores, los únicos y verdaderos artistas de la
ocasión.
Otro de los
aspectos que llama la atención y hace agradable este Colombia Championship es
la hospitalidad del Country Club. A nadie debe extrañar, pues ese siempre ha
sido su sello característico. Desde el presidente hasta el más humilde de sus
empleados, pasando por los socios, todos pasan inadvertidos; no hay ansias de
protagonismo, tampoco ínfulas de grandeza. Están dedicados a trabajar, no a
estorbar, y son pilares del éxito de la organización. El visitante es tan bien
tratado, que uno llega a sentir que, al menos durante cuatro días al año, es
como un ‘socio adherente’. Por eso, para todos aquellos que acudieron en 2010,
a la primera edición del torneo, esta es una cita obligada: se sienten parte de
la familia.
Pero,
claro, el ingrediente más importante de un verdadero torneo de golf es la
calidad de los jugadores participantes. Y, en este rubro, el Colombia Championship
nos ofrece este año un menú inigualable: incluye dos excampeones ‘Major’, los
estadounidenses Shaun Micheel (PGA Championship de 2003) y Todd Hamilton
(British Open de 2004). Hay, igualmente, seis ganadores en el European Tour (Arjun
Atwal, Alex Cejka, Richard S. Johnson, Danny Lee, Steve Allan y Nathan Green),
algunos de ellos poseedores también de coronas de PGA Tour.
En otro
aspecto, los 144 jugadores compiten por algo tangible, real, importante, que no
propiamente sale de sus bolsillos, como en el caso de las citas clandestinas
del país. Como se sabe, desde este año el Web.com Tour es el único camino que
conduce al PGA Tour, pues el temible Q-School descendió un escaló y ahora
otorgará cupos para el circuito alterno. Para entender la importancia del
torneo, basta revisar la nómina de jugadores que actuó en las citas regulares
del PGA Tour en 2011: a excepción de las grandes estrellas del planeta golf
(los Top-50 del ranquin mundial), son prácticamente los mismos. Los registros
están ahí, para que cualquiera los revise.
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Por este campo pasaron, y siguen pasando, grandes jugadores. |
La bolsa,
que este año ascendió a 700.000 dólares, de los cuales 126.000 están destinados
para el ganador, es posible gracias al concurso de patrocinadores de verdad.
Claro, Helm Bank y Pacific Rubiales, los más importantes, son de los que apoyan
de verdad, con dinero real, no con artículos en especie con salidos ‘stock’ de sobrantes.
La seriedad y la transparencia es tal, que la tabla de premios es publicada
abiertamente, en la sala de prensa, para que cualquiera la consulte, para que
los jugadores sepan a ciencia cierta cuánto les corresponde según la posición que
ocupen. Ah, claro, no se les realizan descuentos dizque para mejorar las bolsas
de los próximos torneos.
Justo en
los momentos en que el golf colombiano recibe la mala noticia de que va a
continuar sometida a la soberbia y la ineptitud de la cuadrilla de serviles de
la pirámide FHD, este Colombia Championship en el Country Club nos permite
vivir una experiencia agradable, de esas que se esperan con ansiedad y no se
olvidan con facilidad. Gracias a Sport Link, al Country Club, a los
patrocinadores, los aficionados colombianos, al menos durante una semana al
año, podemos disfrutar golf de verdad. En el resto del tiempo las emociones se limitan a las medallas mensuales.
Hasta la
próxima…
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