viernes, 8 de febrero de 2013

‘El Gordo’ Calle pegó un ‘shank’ lamentable


Skip Kendall es el actual campeón de Colombia Championship.

Uno de los grandes obstáculos para que el golf se desarrolle en Colombia, y salga del estado de postración en que se encuentra, es que prácticamente todos aquellos que toman las decisiones están cortados con la misma tijera. Una tijera que, valga decirlo, está oxidada por las mañas, por la propensión a las componendas, por la hipocresía, por la doble moral y, sobre todo, por la carencia de autoridad moral. La ronda de clasificación para el Colombia Championship, torneo válido por el Web.com Tour, que se cumplirá del 28 de febrero al 3 de marzo en el Country Club de Bogotá, es claro ejemplo de ello.

El año pasado, cuando los genios de la Fedegolf montaron el selectivo para otorgar unos cupos al PGA Tour Latinoamérica y establecieron una tarifa de inscripción de un millón de pesos, el repudio fue general. Uno de los más críticos fue Germán Calle Ramírez, cabeza de Sport Link, la empresa que, por cuarto año consecutivo, tiene la responsabilidad de organizar el certamen del circuito alterno estadounidense. Conocidas son sus rencillas con directivos de la rectora nacional y con algún empleado con el que sostiene una relación de amor/odio propia de una telenovela de cuarta categoría.

Resulta curioso que ‘el Gordo’ Calle se tome la molestia de criticar a la Fedegolf después de que les pintó la cara a esos directivos torpes, ciegos y soberbios que lo utilizaron para establecer un negocio con la firma Taylor Made y luego lo botaron al vulgar asfalto como si fuera basura. Cuando Calle les propuso traer torneos internacionales, primero del Tour Europeo y luego del PGA Tour, allí lo tildaron de loco, de charlatán, de fanfarrón. A la vuelta de los meses, sin embargo, esos directivos tuvieron que comerse sus palabras y rumiar su rabia cuando, de la mano de su empuje y persistencia, Calle trajo primero el Challenge Tour y luego el Nationwide Tour a Colombia.

Quedó demostrado que los charlatanes y los fanfarrones eran otros. Contra viento y marea, venciendo la incredulidad de prácticamente todo el golf colombiano, a pesar de estar pésimamente asesorado por su círculo íntimo, ‘el Gordo’ Calle se salió con la suya. Demostró que Colombia es un país capacitado para albergar certámenes de gran envergadura. Logró, además, lo que la Fedegolf no ha podido conseguir en más de 60 años de historia: captar la atención de patrocinadores serios, de talla internacional, empresas reconocidas dentro y fuera del país, no la fábrica casera del papá del amigo. Y, mucho mejor, puso a todos los medios de comunicación del país, incluida la prensa rosa, a hablar de golf por cuenta de esos torneos.

El año pasado, el expresidente de EE. UU. Bill Clinton estuvo en el Pro-Am.
Podría pensarse que, después de eso, ‘el Gordo’ Calle estaba más allá del bien y del mal, al menos en lo relacionado con la nefasta cúpula de la Fedegolf. Les pintó la cara, demostró que los que estaban en ese momento y los de ahora son una parranda de ineptos y marcó un antes y un después en el golf colombiano. Debería estar más allá del bien y del mal porque prácticamente solo (eso sí, con el respaldo incondicional de un visionario como José María Rodríguez, entonces presidente del Country Club de Bogotá) hizo lo que ni los directivos de la Fedegolf ni el Gobierno ni la empresa privada habían conseguido: sacar a Colombia del concierto de torneos clandestinos y ponerlo en las grandes ligas internacionales.

Pero, muy a la colombiana, siguiendo las instrucciones de personajes que lo rodean, tan oscuros como los de la Fedegolf, ‘el Gordo’ Calle pisó la cascarita que él mismo había puesto, y cayó. Con el ánimo de corregir un lunar que ha tenido el torneo en los años anteriores (la asignación de los cupos por parte de la organización), y gracias a que la empresa Claro le entregó una fuerte suma que había quedado libre luego de que un proyecto que habían emprendido no se llevó a cabo, decidió organizar la ronda de clasificación. “Voy a ayudar a los jugadores colombianos, yo no les voy a cobrar, yo les voy a poner una bolsa”, se le oyó vociferar por los pasillos del Country Club. Pero, después ‘peló’ el cobre.

Esa generosa ‘ayuda’ al gremio de profesionales colombianos, muy al estilo de la Fedegolf, terminó en meterles la mano al bolsillo. En efecto, hay una bolsa de 50 mil dólares, algo inédito en el país para una competencia de solo 18 hoyos. Punto a favor de Calle y, en especial, de Claro, el que pone el billete. Fiel a su tradición, el Country Club, este sí de manera generosa y sin dobles intenciones, facilitó su campo ‘Los Fundadores’, de manera gratuita, para que el certamen se cumpla el próximo domingo 17 de febrero. Sí, un domingo.

En una de esas raras jugadas del destino, ‘el Gordo’ Calle terminó aliado con la PGA Colombia, un cáncer que se creía extirpado y que, por el contrario, hizo metástasis para continuar consumiendo al gremio que dice representar. Y, entonces, aparecieron con la jugarreta clásica de los que están cortados con la misma tijera: se cobrará una inscripción de 650 mil pesos para los golfistas colombianos y de 350 dólares para los extranjeros. Entonces, toda la novelita del altruismo de derrumbó, quedó al descubierto la misma codicia de los directivos de la Fedegolf y Calle, que tanto y tan duro los criticó, se les unió.

El Country Club prestó su campo para el torneo de clasificación.
Convengamos que la empresa que encabeza ‘el Gordo’ Calle tiene un fin lucrativo, y eso está bien. Pero, para ganar plata ya tiene el Colombia Championship, que está bien montado, bien financiado, bien promocionado. El club le facilitó el campo de manera gratuita y un patrocinador serio le regaló el dinero de la bolsa; entonces, de su bolsillo no iba a salir un solo peso para montar el torneo de clasificación. Y, si se trataba de ayudar a los jugadores profesionales, que padecen los rigores del fraude del que fueron objeto el año pasado por parte de la Fedegolf, ¿para qué cobrar una inscripción tan elevada?

El ‘qualy’, además, es suficientemente atractivo. Para empezar, está la bolsa referida, algo inédito para esta clase de certámenes. Ofrece tres cupos para el torneo de Bogotá y, así mismo, el ganador tendrá la posibilidad de jugar otras dos citas del Web.com Tour: el Panamá Claro Championship, que abrirá la temporada una semana antes que la cita del Country Club, y el Abierto de México (previsto para finales de mayo). No había necesidad, entonces, de caer en los mismos errores de otros.

Llama la atención, además, la falta de coherencia: ¿si iba a terminar haciendo las mismas fechorías de los directivos de la Fedegolf, para qué criticarlos y hacer tanta alharaca? También, esa torpeza para desandar los pasos que se habían dado y que le habían permitido marcar diferencias respecto a ese grupo de ineptos y demostrar que con una pizca de astucia y trabajo en este país es posible hacer lo que se quiera, por descabellado o improbable que parezca.

Desde que lo sacaron de la Fedegolf, ‘el Gordo’ Calle nos ha demostrado que como instructor y jugador de golf es un excelente promotor de torneos. El Colombia Championship es su obra, el punto más alto alcanzado jamás por el golf nacional y el motivo de envidia de todos aquellos que lo menospreciaron. Esa es una gestión que la historia le reconocerá, siempre y cuando él mismo no se encargue de borrar con el codo lo que bien ha hecho con la mano. Germán Jr.: la labor que ha realizado es admirable y puede ser aún más positiva siempre y cuando se aparte del camino de aquellos que lo aconsejan para que dé peleas que no son suyas y caiga en los mismas equivocaciones de quienes, por su torpeza para actuar y su ceguera, siguen viviendo en la prehistoria del golf.

Hasta la próxima…

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