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Skip Kendall es el actual campeón de Colombia Championship. |
Uno de los
grandes obstáculos para que el golf se desarrolle en Colombia, y salga del
estado de postración en que se encuentra, es que prácticamente todos aquellos
que toman las decisiones están cortados con la misma tijera. Una tijera que,
valga decirlo, está oxidada por las mañas, por la propensión a las componendas,
por la hipocresía, por la doble moral y, sobre todo, por la carencia de
autoridad moral. La ronda de clasificación para el Colombia Championship,
torneo válido por el Web.com Tour, que se cumplirá del 28 de febrero al 3 de
marzo en el Country Club de Bogotá, es claro ejemplo de ello.
El año
pasado, cuando los genios de la Fedegolf montaron el selectivo para otorgar
unos cupos al PGA Tour Latinoamérica y establecieron una tarifa de inscripción de
un millón de pesos, el repudio fue general. Uno de los más críticos fue Germán
Calle Ramírez, cabeza de Sport Link, la empresa que, por cuarto año
consecutivo, tiene la responsabilidad de organizar el certamen del circuito
alterno estadounidense. Conocidas son sus rencillas con directivos de la rectora
nacional y con algún empleado con el que sostiene una relación de amor/odio
propia de una telenovela de cuarta categoría.
Resulta
curioso que ‘el Gordo’ Calle se tome la molestia de criticar a la Fedegolf
después de que les pintó la cara a esos directivos torpes, ciegos y soberbios
que lo utilizaron para establecer un negocio con la firma Taylor Made y luego
lo botaron al vulgar asfalto como si fuera basura. Cuando Calle les propuso
traer torneos internacionales, primero del Tour Europeo y luego del PGA Tour,
allí lo tildaron de loco, de charlatán, de fanfarrón. A la vuelta de los meses,
sin embargo, esos directivos tuvieron que comerse sus palabras y rumiar su
rabia cuando, de la mano de su empuje y persistencia, Calle trajo primero el
Challenge Tour y luego el Nationwide Tour a Colombia.
Quedó demostrado
que los charlatanes y los fanfarrones eran otros. Contra viento y marea,
venciendo la incredulidad de prácticamente todo el golf colombiano, a pesar de
estar pésimamente asesorado por su círculo íntimo, ‘el Gordo’ Calle se salió
con la suya. Demostró que Colombia es un país capacitado para albergar
certámenes de gran envergadura. Logró, además, lo que la Fedegolf no ha podido
conseguir en más de 60 años de historia: captar la atención de patrocinadores serios,
de talla internacional, empresas reconocidas dentro y fuera del país, no la
fábrica casera del papá del amigo. Y, mucho mejor, puso a todos los medios de
comunicación del país, incluida la prensa rosa, a hablar de golf por cuenta de
esos torneos.
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El año pasado, el expresidente de EE. UU. Bill Clinton estuvo en el Pro-Am. |
Podría
pensarse que, después de eso, ‘el Gordo’ Calle estaba más allá del bien y del
mal, al menos en lo relacionado con la nefasta cúpula de la Fedegolf. Les pintó
la cara, demostró que los que estaban en ese momento y los de ahora son una
parranda de ineptos y marcó un antes y un después en el golf colombiano. Debería
estar más allá del bien y del mal porque prácticamente solo (eso sí, con el
respaldo incondicional de un visionario como José María Rodríguez, entonces presidente
del Country Club de Bogotá) hizo lo que ni los directivos de la Fedegolf ni el
Gobierno ni la empresa privada habían conseguido: sacar a Colombia del
concierto de torneos clandestinos y ponerlo en las grandes ligas
internacionales.
Pero, muy a
la colombiana, siguiendo las instrucciones de personajes que lo rodean, tan
oscuros como los de la Fedegolf, ‘el Gordo’ Calle pisó la cascarita que él
mismo había puesto, y cayó. Con el ánimo de corregir un lunar que ha tenido el
torneo en los años anteriores (la asignación de los cupos por parte de la organización),
y gracias a que la empresa Claro le entregó una fuerte suma que había quedado
libre luego de que un proyecto que habían emprendido no se llevó a cabo,
decidió organizar la ronda de clasificación. “Voy a ayudar a los jugadores
colombianos, yo no les voy a cobrar, yo les voy a poner una bolsa”, se le oyó
vociferar por los pasillos del Country Club. Pero, después ‘peló’ el cobre.
Esa
generosa ‘ayuda’ al gremio de profesionales colombianos, muy al estilo de la
Fedegolf, terminó en meterles la mano al bolsillo. En efecto, hay una bolsa de
50 mil dólares, algo inédito en el país para una competencia de solo 18 hoyos.
Punto a favor de Calle y, en especial, de Claro, el que pone el billete. Fiel a
su tradición, el Country Club, este sí de manera generosa y sin dobles
intenciones, facilitó su campo ‘Los Fundadores’, de manera gratuita, para que
el certamen se cumpla el próximo domingo 17 de febrero. Sí, un domingo.
En una de
esas raras jugadas del destino, ‘el Gordo’ Calle terminó aliado con la PGA
Colombia, un cáncer que se creía extirpado y que, por el contrario, hizo
metástasis para continuar consumiendo al gremio que dice representar. Y,
entonces, aparecieron con la jugarreta clásica de los que están cortados con la
misma tijera: se cobrará una inscripción de 650 mil pesos para los golfistas
colombianos y de 350 dólares para los extranjeros. Entonces, toda la novelita del
altruismo de derrumbó, quedó al descubierto la misma codicia de los directivos
de la Fedegolf y Calle, que tanto y tan duro los criticó, se les unió.
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El Country Club prestó su campo para el torneo de clasificación. |
Convengamos
que la empresa que encabeza ‘el Gordo’ Calle tiene un fin lucrativo, y eso está
bien. Pero, para ganar plata ya tiene el Colombia Championship, que está bien
montado, bien financiado, bien promocionado. El club le facilitó el campo de
manera gratuita y un patrocinador serio le regaló el dinero de la bolsa;
entonces, de su bolsillo no iba a salir un solo peso para montar el torneo de
clasificación. Y, si se trataba de ayudar a los jugadores profesionales, que
padecen los rigores del fraude del que fueron objeto el año pasado por parte de
la Fedegolf, ¿para qué cobrar una inscripción tan elevada?
El ‘qualy’,
además, es suficientemente atractivo. Para empezar, está la bolsa referida,
algo inédito para esta clase de certámenes. Ofrece tres cupos para el torneo de
Bogotá y, así mismo, el ganador tendrá la posibilidad de jugar otras dos citas
del Web.com Tour: el Panamá Claro Championship, que abrirá la temporada una
semana antes que la cita del Country Club, y el Abierto de México (previsto
para finales de mayo). No había necesidad, entonces, de caer en los mismos
errores de otros.
Llama la
atención, además, la falta de coherencia: ¿si iba a terminar haciendo las mismas
fechorías de los directivos de la Fedegolf, para qué criticarlos y hacer tanta alharaca?
También, esa torpeza para desandar los pasos que se habían dado y que le habían
permitido marcar diferencias respecto a ese grupo de ineptos y demostrar que
con una pizca de astucia y trabajo en este país es posible hacer lo que se
quiera, por descabellado o improbable que parezca.
Desde que
lo sacaron de la Fedegolf, ‘el Gordo’ Calle nos ha demostrado que como
instructor y jugador de golf es un excelente promotor de torneos. El Colombia
Championship es su obra, el punto más alto alcanzado jamás por el golf nacional
y el motivo de envidia de todos aquellos que lo menospreciaron. Esa es una
gestión que la historia le reconocerá, siempre y cuando él mismo no se encargue
de borrar con el codo lo que bien ha hecho con la mano. Germán Jr.: la labor
que ha realizado es admirable y puede ser aún más positiva siempre y cuando se
aparte del camino de aquellos que lo aconsejan para que dé peleas que no son
suyas y caiga en los mismas equivocaciones de quienes, por su torpeza para
actuar y su ceguera, siguen viviendo en la prehistoria del golf.
Hasta la
próxima…
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