martes, 29 de enero de 2013

Torrey Pines lo confirma: vuelve el Tiger temible


Una imagen familiar que, con seguridad, veremos repetidamente en 2013: el Tiger triunfador.

Para muchos, el 13 es el número de la suerte. ¿Será Tiger Woods uno de ellos? Tras el chasco de la semana anterior en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), donde una penalización de dos golpes lo dejó por fuera del fin de semana, volvió por sus fueros en el campo que parece el patio de su casa: Torrey Pines. Este lunes, tras superar una suspensión provocada por la niebla, triunfó en el Farmers Insurance Open y sumó la victoria número 75 de su historial en el PGA Tour.

Muy al estilo de ‘el Tigre’, no fue una victoria cualquiera. Con este nuevo éxito, quedó a solo 7 del gran Sam Snead, que ostenta el próximo récord que pasará a ser propiedad de Woods: el de más victorias en el PGA Tour. Snead llegó a esa cifra en 1956, cuando ganó el Greater Greensboro Open a los 43 años, 10 meses y 18 días. Woods, por su parte, se le adelantó, pues cuenta apenas 37 años y 29 días. Otro apartado en el que el gran Sammy quedó relegado fue en el de más triunfos en el mismo campo.

Snead ganó el Greater Greensboro Open ocho veces entre 1938 y 1965, pero en campos diferentes: cuatro en el Starmount Forest Country Club y cuatro en el Sedgefield Country Club. Con la victoria de este fin de semana, Woods llegó a siete celebraciones en Torrey Pines, donde también había levantado el trofeo en 1999, 2003, 2005, 2006, 2007 y 2008. En 12 de sus 13 presentaciones en este campo terminó en el Top-10; la única vez que no figuró en ese grupo fue hace dos años, cuando ocupó el puesto 44.

De esta manera, igualó la cantidad de triunfos que ya había conquistado en el Arnold Palmer Invitational (2000, 2001, 2002, 2003, 2008, 2009 y 2012) y en el WGC-Bridgestone Invitational (1999, 2000, 2001, 2005, 2006, 2007 y 2009). ¿Cuál es la cábala? En cinco de las seis temporadas anteriores en las que ganó en Torrey Pines Woods también celebró en algún ‘Major’. La excepción fue el año 2003. En 1999 y 2007 combinó con el PGA Championship; en 2005, con el Masters de Augusta y el British Open; en 2006, con el British Open y el PGA Championship; y en 2008 con el U.S. Open.

Tarea consumada: fue su victoria número 75 en el PGA Tour.
Así mismo, llegó a 14 victorias en California, el estado que más veces lo vio festejar. Además de estos siete éxitos en el Farmers Insurance Open, contabiliza dos éxitos en el WGC-Accenture Match Play Championship (2003 y 2004), dos en el U.S. Open (2000 y 2008) y uno en el AT&T Pebble Beach National Pro-Am (2000), en el Mercedes Championship (2003) y en el American Express Championship (2005). Acredita 13 triunfos en Florida y 12 en Ohio; en total, ganó en 16 estados diferentes (California, Florida, Ohio, Georgia, Illinois, Michigan, Texas, Maryland, Hawái, Kentucky, Nevada, Nueva York, Massachusetts, Carolina del Norte, Oklahoma y Arizona).

Otro dato estadístico que no puede pasar inadvertido: en las seis temporadas anteriores que Woods ganó en Torrey Pines, obtuvo victorias múltiples. En 1999, sumó 8 trofeos; en 2003, 5; en 2005, 6; en 2006, 8; en 2007, 7 y en 2008, 4. Eso significa que, de acuerdo con la tendencia establecida, hay que prepararse para ver a Woods en el círculo de los vencedores en repetidas ocasiones a lo largo de este 2013 y, muy seguramente, en alguno de los ‘Majors’. Es que este campo es una especie de talismán para el ex número uno del mundo: ganarlo le da buena suerte.

A pesar de ese final deslucido (‘bogey’-doble ‘bogey’-par-‘bogey’-par), el conjunto de su actuación el fin de semana nos dejó ver una de las mejores versiones de ‘el Tigre’ en los últimos tiempos. Errático, sí, pero dominante, contundente, insaciable. En otras palabras, ese Tiger Woods que tanto admiramos, que nos alimenta la pasión por el golf, que nos deleita, que nos embruja. De no haber sido por esas equivocaciones en el cierre, su victoria habría estado adornada por alguna nueva marca más. El caso el que, por sexta ocasión, Woods ganó en la primera presentación de su temporada en el PGA Tour (también había ocurrido en 1997, 2000, 2003, 2006, 2007 y 2008).

Poco a poco, Woods vuelve a ser el mismo de antes, algo de lo que ya había dejado constancia en 2012. Lo único que le falta para ser el mismo de antes del escándalo por sus infidelidades (que le costó el matrimonio con la modelo sueca Elin Nordegren) es ganar un ‘Major’. Es tan positivo el momento deportivo de Woods, que la prensa rosa de Estados Unidos ya comienza a especular con una nueva relación sentimental. Aunque fiel a su estilo el jugador no ha pronunciado palabra al respecto, la involucrada no pudo evitar referirse al asunto: “Somos amigos, nada más”, les dijo a los periodistas la esquiadora californiana Lindsey Vonn.

Ella es Lindsey Vonn. ¿El nuevo amor de Tiger Woods?
En Maribor (Eslovenia), donde venció el fin de semana a la eslovena Tina Maze, la dueña de casa, fue requerida por la prensa y se limitó a negarlo. Vonn, como Woods, es divorciada, pues en 2011 rompió el lazo que la unía con Thomas, su marido y entrenador. Lo cierto es que a los aficionados al esquí les ha llamado la atención la presencia del astro del golf en Park City, donde reside Vonn, y donde también se ha visto a Woods tomando sus primeras lecciones de esta riesgosa disciplina. Quizás eso, una nueva ilusión en el corazón, era lo que le faltaba a ‘el Tigre’ para recuperar su mejor forma.

Volviendo al campo de juego, otro hecho llamó la atención este fin de semana: el buen rendimiento en el juego corto. “He dedicado más tiempo a trabajar en eso y, consecuentemente, ha mejorado”, dijo Woods a los periodistas tras su éxito. Sobre el ‘green’, así mismo, se lo vio más seguro, más certero: ocupó el undécimo puesto en ‘putts’ por ronda este fin de semana. Y todos sabemos de qué es capaz Tiger Woods cuando está sintonizado con el ‘putt’. Otro paso en ese camino que debe llevarlo a reencontrarse consigo mismo, con aquel campeón temible de la década pasada. Por ahora, Woods no ha anunciado su siguiente presentación.

Camilo Villegas, que hacía su segunda presentación en la temporada (ambas por exención de los patrocinadores), no superó el corte. Su nivel no fue el esperado y frenó el impulso que traía desde que participó en los cuatro torneos de la Fall Series de la temporada anterior. Por ahora, el antioqueño no aparecía en el grupo de 132 jugadores que se alistan para participar en el Waste Management Phoenix Open. En el TPC Scottsdale (Scottsdale, Arizona), un par 71 de 7.216 yardas de longitud, el joven Kyle Stanley defenderá el título que, de manera sorpresiva, conquistó el año pasado. La bolsa es de 6,2 millones de dólares, de los cuales 1,098 millones le corresponderán al triunfador.

Hasta la próxima…

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