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Muy amistosos estuvieron Woods y McIlroy durante la ronda de exhibición del lunes en China. |
Como ya lo
había hecho en 2002, cuando metió en su talega de negocios a Tiger Woods, por
entonces el mandamás del golf en el mundo, Nike acaba de apuntarse otro hoyo en
uno: firmó al norirlandés Rory McIlroy, actual número uno, para que lo
represente a partir del primer día de 2013. La noticia, que pasó de agache en
los principales medios de comunicación, en los círculos golfísticos despertó
varias polémicas, más allá de tsunami de dólares que se moverán por cuenta de
esta magistral jugada.
Las
discusiones están planteadas en dos terrenos: el económico y el deportivo. En
el del billete, a no pocos sorprendió el poder de la multinacional afincada en
Oregon, que hasta comienzos del siglo prácticamente no había incursionado en el
golf, que le permitió dar un nuevo golpe de astucia. En 2000, cuando Nike jamás
había invertido un dólar en el deporte de los ‘birdies’ y los ‘bogeys’,
revolucionó el mercado cuando sacó una referencia de bola. Más todavía, cuando
Woods, que siempre había jugado con pelotas Titleist, se cambió de marca y le
abrió la puerta a un nuevo jugador en ese competido campo de juego.
Más tarde,
en 2002, Nike terminó su estrategia al firmar a Tiger para que usara todo su
equipamiento de esta marca: bolas, palos y ropa. Aunque la empresa se rehúsa
sistemáticamente a ofrecer las cifras que arroja este convenio, conocedores del
ambiente aseguran que ha sido altamente productivo. Actualmente, Nike fabrica
productos para atletismo, baloncesto, fútbol americano, fútbol soccer, béisbol,
surf, tenis, snowboarding, skateboarding y golf.
En esta
disciplina, fabrica drivers, maderas de piso, hierros, híbridos, ‘wedges’, ‘putters’,
guantes, bolas, talegas, zapatos, ropa y gafas. Dentro de su portafolio,
además, hay una gran variedad de jugadores de los principales circuitos
profesionales del mundo. Del PGA Tour, además de Woods, aparecen Stephen Ames,
Scott Brown, Paul Casey, Kevin Chappell, Stewart Cink, Lucas Glover, Anthony
Kim, Kevin Kisner, Jamie Lovemark, Carl Pettersson y el venezolano Jhonattan
Vegas. Del LPGA Tour figuran Amanda Blumenherst (una apuesta que todavía no
rindió los réditos esperados), Suzann Pettersen Michelle Wie.
Danny
Denison, Simon Dyson, Richard Finch, Oliver Fisher, Ross Fisher, Tommy
Fleetwood, Matt Haines, Scott Jamieson, Pablo Martín, Francesco Molinari, James
Morrison, Scott Pinckney, Patrick Reed, Charl Schwartzel, Marc Warren (Tour
Europeo), Bobby Clampett, Curtis Strange, Bob Tway, Lanny Wadkins (Champions
Tour), Joseph Bramlett, Mitch Gillis, Russell Henley, Richard T. Lee, Chris
Nallen, Travis Wadkins (Web.com Tour), Tetsuya Haraguchi, Kumiko Kaneda (Japón)
y Miguel Tabuena (Asia) son los otros embajadores de la marca. A
excepción de los miembros del circuito para mayores de 50 años, hay un perfil
definido: jugadores jóvenes, con enorme proyección, carismáticos y de varias
nacionalidades.
La transacción supuso, de nuevo, un duro golpe para
Titleist, la misma firma que una década atrás perdió a Woods. A pesar de ser
uno de los gigantes del mercado, especializada en golf, esta empresa sucumbió
de nuevo al aluvión de dólares que Nike le puso sobre la mesa a McIlroy. Aunque
ninguna de las partes aceptó dar a conocer las cifras, se habla de que el
convenio le reportará al norirlandés al menos 25 millones de dólares por año. “Quiero
darle las gracias a Titleist por estos cinco años juntos, por lo importante que
ha sido su apoyo hasta convertirme en el jugador que soy ahora”, dijo el golfista
europeo. Desde Titleist se emitió un escueto comunicado en el que la empresa
manifestaba su orgullo “por haber contado con un gran embajador como Rory”.
Con un Tiger Woods metido todavía en el ojo del huracán por
cuenta del escándalo de infidelidades que le costó su matrimonio con la modelo
sueca Elin Nordegren y su lugar como número uno del mundo, Nike se apuró a
encontrarle un relevo natural. Y no encontró mejor opción que el actual número
uno del mundo, un jugador que, de acuerdo con las previsiones de los expertos,
está señalado para marcar una época, de la misma manera que ‘el Tigre’ lo
hiciera. Es, así mismo, una dura apuesta por entrar a un mercado más cerrado y
conservador que el de Estados Unidos, como es el de Europa, en el que las
marcas tradicionales gozan de amplio respaldo por parte de los más reconocidos
jugadores profesionales.
En el aspecto deportivo, por otro lado, la polémica es bien
interesante. El que la prendió fue nadie menos que Nick Faldo, otro exnúmero
uno del mundo y hoy prestigioso comentarista de la televisión en Estados
Unidos. “Diría que cambiar de material es peligroso. Siempre te dicen que
copiarán tus palos, que harán una bola a tu medida, pero hay una confianza en
lo que tienes, en el sonido, en las sensaciones cada vez que golpeas. Eso no
tiene valor, no tiene precio”, dijo el inglés. Y Faldo tiene toda la autoridad
del caso para hablar del tema, porque vivió en carne propia las consecuencias
de un cambio de marca.
Por ese mismo proceso pasaron Graeme McDowell, otro
norirlandés y muy amigo de McIlroy; el español Sergio García, el estadounidense
Phil Mickelson y el surafricano Ernie Els. Y, para no ir muy lejos, el
colombiano Camilo Villegas. A finales de 2010, año en el que ganó el The Honda
Classic, su tercera victoria en el PGA Tour, el antioqueño empleaba implementos
Titleist, de varias referencias (King Cobra). Sin embargo, a finales de esa
campaña firmó con TaylorMade y, como si fuera una ecuación de causa-efecto, el
nivel de su juego se vino abajo. De hecho, hoy está muy comprometido en su
intención por conservar el carné con privilegios para la temporada 2013 y no
son pocos los que culpan a este cambio de material como uno de los principales
factores de que el juego de Villegas haya perdido su magia.
Es que hay algunos ejemplos muy dicientes. En 1994, el
fallecido Payne Stewart se pasó de Wilson a Spalding y se desplomó en la lista
de ganancias del circuito estadounidense: era sexto y terminó de 123 al año
siguiente. Más recientemente, Jim Furyk, que en 2010 alzó tres trofeos y la
FedEx Cup, también traspasó esa línea y desde entonces no ha vuelto a saborear
las mieles del triunfo. “Fácilmente puede destruirte algo así. Cuando le pegas
bien, todo va perfecto. En el momento en el que dudas... El cambio de palos dañó
mis virtudes en lugar de minimizar mis debilidades”, reconoció Furyk. “Hay que
tener mucho cuidado. Entiendo a Nike. La bolsa de McIlroy está mucho tiempo en
la televisión, vale muchísimo dinero, pero es un cambio muy peligroso para el
jugador”, advirtió Faldo.
Aunque los medios de comunicación se empeñan en plantearlos
como polos opuestos, como rivales irreconciliables, en el campo de juego Woods
y McIlroy demuestran ser cada vez más afines. De hecho, el pasado lunes
disputaron una ronda de exhibición, en China. Ese día, algunos aficionados se
sorprendieron al ver que, en medio del juego, el joven europeo tomó un palo de
la talega del estadounidense y realizó unos pocos ‘swings’ de práctica. Eso es
absolutamente exótico, pues para el golfista su talega es algo más personal que
el cepillo de dientes. La anécdota muestra, sin embargo, la sintonía que hay
entre los dos ases mundiales y hasta se especula acerca de papel que pudo
desempeñar ‘el Tigre’ para convencer a Rory de que diera este trascendental paso.
Woods, se sabe, sobrevivió al cambio sin problemas; ¿podrá hacer lo mismo
McIlroy?
Hasta la próxima...
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