lunes, 12 de noviembre de 2012

Villegas, a recuperar el lugar que le corresponde



Camilo Villegas perdió los privilegios completos, pero sigue siendo miembro del PGA Tour

No hubo milagro. La cuarta ronda del Children’s Miracle Network Hospitals Classic sentenció la peor temporada de Camilo Villegas como miembro del PGA Tour y lo dejó sin privilegios completos. Que no es lo mismo que decir, como algunos han publicado por ahí en muestra de gran ignorancia o mala leche, que el colombiano dejó de ser miembro del circuito, o que en 2013 no podrá jugar en ese nivel, o que perdió el carné. Aún le queda una última opción: la gran final del Q-School, instancia que nunca disputó, que se realizará del miércoles 28 de noviembre al lunes 3 de diciembre.

A diferencia de lo que había ocurrido con Camilo Benedetti en el cierre de la temporada del Web.com Tour, que se quedó a 940 dólares del puesto 25 de la lista de ganancias y, por ende, de ser miembro con privilegios del PGA Tour para la temporada 2013, a Villegas le faltaron mucho más que cinco centavitos para el peso. El antioqueño estaba obligado a conseguir un Top-5 en el Magnolia Golf Club de Lake Buena Vista (Florida), pero terminó en el puesto 28. Así, concluyó el año en la casilla 144 del escalafón, con 491.729 dólares, contra los 647.510 de Kevin Chappell, que finalmente cerró ese privilegiado grupo de 125 jugadores.

Es decir, a Villegas le faltaron 155.781 dólares para mantener los privilegios que había conseguido en 2006, en su año como novato, y que supo mantener hasta ahora. No estuvo cerca, como para decir que faltó suerte, que fue por aquel ‘putt’ que no entró o por un corte que se falló. Esta incómoda situación, que enfrenta por primera vez para unirse a un selecto grupo de renombrados que conoce la otra cara de la moneda, es el resultado de una pobre campaña, llena de altibajos y de sinsabores, carente de la chispa y la magia que en los años 2007 y 2008 lo convirtieron en uno de los mejores golfistas del mundo y uno de los consentidos de la afición en todo el planeta.

Era algo que se veía venir, así uno siempre mantuviera la esperanza de que Villegas, con su calidad deportiva, fuera capaz de torcer la tendencia. Fue una especie de agonía lenta, que pudo alargar en el segundo semestre del año pasado, pero en este 2012 no halló los argumentos deportivos necesarios para revertir. Es que la memoria, especialmente en  un país como Colombia, es frágil y cortoplacista, pero hay que recordar que el primer semestre de 2011 fue muy malo para el antioqueño: jugó 16 torneos, solo pasó 7 cortes y la única actuación destacada fue el tercer lugar en el FedEx St. Jude Classic.

Sin embargo, una vigorosa reacción en el segundo semestre le permitió no solo entrar raspando a los ‘playoffs’ de la FedEx Cup, sino lograr sobresalir en esa instancia. Jugó 9 torneos y pasó 5 cortes, pero la gran diferencia estuvo marcada por las posiciones que ocupó: 71 en el The Greenbrier Classic, noveno del Wyndham Championship, sexto del The Barclays, 25 del Deutsche Bank Championship y sexto del BMW Championship. Casi no avanza a los ‘playoffs’ y, cuando todo estaba servido para que disputara un certamen y se despidiera, por poco se mete de nuevo en el selecto grupo de 30 participantes del The Tour Championship.

Este año, no obstante, esa magia, esa chispa, desapareció. Desde los primeros golpes de la temporada se vio un Villegas errático, con muchos desaciertos con el golpe de salida, y con terribles problemas para embocar sobre el ‘green’. Este coctel se tradujo en una bebida que lo embriagó: en 25 presentaciones jamás ingresó al Top-10 y su mejor figuración fue el puesto 19 en el Humana Challenge, el primer certamen que disputó, a finales de enero. Fue eliminado al cabo de la segunda ronda en 9 ocasiones y una vez más se retiró. Ocupó la casilla 144 en la tabla por puntos de la FedEx Cup y, por primera vez desde que se instauró este sistema, no jugó los ‘playoffs’. Igualmente, debutó en los torneos de la Fall Series, período en el cual su juego mostró un mejor nivel, con mayor regularidad, pero sencillamente no fue suficiente. En la lista de ganancias fue 144, su peor figuración desde que se declaró jugador profesional.

Las razones de este desplome son difíciles de determinar, pues conjugan factores deportivos, mentales y personales. Es indudable que el nivel de Villegas es sensiblemente inferior al de temporadas anteriores y en eso puede haber influido el cambio de herramientas, pues justo cuando dejó los de marca Titleist y se decidió por los TaylorMade empezó el declive. Algunos podrán decir, con toda la razón, que fue con TM que avanzó a los ‘playoffs’ del año pasado y consiguió dos Top-10 en tres presentaciones. Entonces, no hay que echarles toda la culpa a los palos que ahora emplea.

Es cierto que, en una decisión muy difícil de explicar, Villegas, que siempre fue un jugador innato, de sensaciones, se dejó convencer de racionalizar su ‘swing’ y ahí se perdió. Hay jugadores como Benedetti o Eduardo Herrera, que desde pequeños siempre fueron conscientes de cada movimiento de su ‘swing’, lo conocían al detalle y sabían lidiar con él. En Villegas, en cambio, todo fluía de manera natural, producto de un inmenso talento con que Dios lo dotó y no necesitaba conocer el ‘swing’ para alcanzar resultados positivos. El problema para este tipo de jugadores es que corre el riesgo de perderse en el campo cuando remplazan la sensación natural por el movimiento consciente; y Villegas, está claro, se perdió.

Charlie Beljan, último ganador de 2012.
En el aspecto personal, en una entrevista que concedió hace pocos días, reconoció que había pasado por situaciones que habían mermado en la fortaleza mental, uno de sus más poderosos argumentos. “Me sentía un poco miserable a veces y, sabes, la vida es buena. Tenemos un gran trabajo. Uno difícil y estresante, pero bueno al fin y al cabo. Me dije, entonces, que no tenía por qué sentirme así. Las cosas pequeñas no podían molestarme tanto. Entonces, empecé a trabajar no solamente en aspectos de juego, sino en mi aspecto mental y aquí están los resultados”, aseveró. Sí, los resultados se vieron, pero ya era demasiado tarde y no alcanzó para corregir el rumbo.

Ahora, y mientras se juega la final del Q-School (que, de paso, se disputará por última vez), Villegas es jugador del PGA Tour, pero sin privilegios completos. No es cierto, como publican por ahí en algunas ‘cáscaras’ web, que el colombiano haya dejado de ser jugador del más importante circuito del golf profesional. Si gana ese maratónico torneo, con 108 hoyos previstos en los campos TPC Stadium y Nicklaus Tournament del PGA West, de LaQuinta (California), recuperará los privilegios. Si quera entre los 25 primeros, obtendrá privilegios parciales (estatus condicional, el mismo con que ingresó al PGA Tour en 2006) y concluye por fuera de ese grupo, seguirá siendo miembro de la familia del PGA Tour, pero con derechos limitados.

Eso significa que podría participar en un número limitado de torneos y que debería recurrir de nuevo a las exenciones de los patrocinadores y a las clasificaciones de los lunes para acceder a los ‘fields’. Y nada de hablar de ‘Majors’ o torneos de los World Golf Championships, porque su posición en el ranquin mundial (este lunes apareció de 220) se lo impide. Si en el Q-School no termina en el Top-25, iniciará una nueva, pero no desconocida etapa en su trayectoria profesional, en procura de regresar de nuevo al redil ‘con todos los juguetes’. Muy a pesar de algunos que quieren hacer leña del árbol caído, Villegas sigue siendo miembro del PGA Tour, la familia que lo considera uno de sus hijos predilectos. Y volverá, que les quede claro, a ser gran protagonista, porque ese es su destino. Este incómodo presente es, nada más, una prueba de la vida para que él mismo se dé cuenta cuál es el lugar que en realidad le corresponde, y regrese allí.

Hasta la próxima…

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