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Camilo Villegas perdió los privilegios completos, pero sigue siendo miembro del PGA Tour |
No hubo
milagro. La cuarta ronda del Children’s Miracle Network Hospitals Classic
sentenció la peor temporada de Camilo Villegas como miembro del PGA Tour y lo
dejó sin privilegios completos. Que no es lo mismo que decir, como algunos han
publicado por ahí en muestra de gran ignorancia o mala leche, que el colombiano
dejó de ser miembro del circuito, o que en 2013 no podrá jugar en ese nivel, o
que perdió el carné. Aún le queda una última opción: la gran final del
Q-School, instancia que nunca disputó, que se realizará del miércoles 28 de noviembre
al lunes 3 de diciembre.
A
diferencia de lo que había ocurrido con Camilo Benedetti en el cierre de la
temporada del Web.com Tour, que se quedó a 940 dólares del puesto 25 de la
lista de ganancias y, por ende, de ser miembro con privilegios del PGA Tour
para la temporada 2013, a Villegas le faltaron mucho más que cinco centavitos
para el peso. El antioqueño estaba obligado a conseguir un Top-5 en el Magnolia
Golf Club de Lake Buena Vista (Florida), pero terminó en el puesto 28. Así,
concluyó el año en la casilla 144 del escalafón, con 491.729 dólares, contra
los 647.510 de Kevin Chappell, que finalmente cerró ese privilegiado grupo de
125 jugadores.
Es decir, a
Villegas le faltaron 155.781 dólares para mantener los privilegios que había
conseguido en 2006, en su año como novato, y que supo mantener hasta ahora. No
estuvo cerca, como para decir que faltó suerte, que fue por aquel ‘putt’ que no
entró o por un corte que se falló. Esta incómoda situación, que enfrenta por primera
vez para unirse a un selecto grupo de renombrados que conoce la otra cara de la
moneda, es el resultado de una pobre campaña, llena de altibajos y de
sinsabores, carente de la chispa y la magia que en los años 2007 y 2008 lo convirtieron
en uno de los mejores golfistas del mundo y uno de los consentidos de la
afición en todo el planeta.
Era algo
que se veía venir, así uno siempre mantuviera la esperanza de que Villegas, con
su calidad deportiva, fuera capaz de torcer la tendencia. Fue una especie de
agonía lenta, que pudo alargar en el segundo semestre del año pasado, pero en
este 2012 no halló los argumentos deportivos necesarios para revertir. Es que
la memoria, especialmente en un país
como Colombia, es frágil y cortoplacista, pero hay que recordar que el primer
semestre de 2011 fue muy malo para el antioqueño: jugó 16 torneos, solo pasó 7
cortes y la única actuación destacada fue el tercer lugar en el FedEx St. Jude
Classic.
Sin
embargo, una vigorosa reacción en el segundo semestre le permitió no solo
entrar raspando a los ‘playoffs’ de la FedEx Cup, sino lograr sobresalir en esa
instancia. Jugó 9 torneos y pasó 5 cortes, pero la gran diferencia estuvo
marcada por las posiciones que ocupó: 71 en el The Greenbrier Classic, noveno
del Wyndham Championship, sexto del The Barclays, 25 del Deutsche Bank
Championship y sexto del BMW Championship. Casi no avanza a los ‘playoffs’ y,
cuando todo estaba servido para que disputara un certamen y se despidiera, por
poco se mete de nuevo en el selecto grupo de 30 participantes del The Tour
Championship.
Este año,
no obstante, esa magia, esa chispa, desapareció. Desde los primeros golpes de
la temporada se vio un Villegas errático, con muchos desaciertos con el golpe
de salida, y con terribles problemas para embocar sobre el ‘green’. Este
coctel se tradujo en una bebida que lo embriagó: en 25 presentaciones jamás
ingresó al Top-10 y su mejor figuración fue el puesto 19 en el Humana
Challenge, el primer certamen que disputó, a finales de enero. Fue eliminado al
cabo de la segunda ronda en 9 ocasiones y una vez más se retiró. Ocupó la
casilla 144 en la tabla por puntos de la FedEx Cup y, por primera vez desde que
se instauró este sistema, no jugó los ‘playoffs’. Igualmente, debutó en los
torneos de la Fall Series, período en el cual su juego mostró un mejor nivel,
con mayor regularidad, pero sencillamente no fue suficiente. En la lista de ganancias fue 144,
su peor figuración desde que se declaró jugador profesional.
Las razones
de este desplome son difíciles de determinar, pues conjugan factores deportivos,
mentales y personales. Es indudable que el nivel de Villegas es sensiblemente inferior
al de temporadas anteriores y en eso puede haber influido el cambio de
herramientas, pues justo cuando dejó los de marca Titleist y se decidió por los
TaylorMade empezó el declive. Algunos podrán decir, con toda la razón, que fue
con TM que avanzó a los ‘playoffs’ del año pasado y consiguió dos Top-10 en
tres presentaciones. Entonces, no hay que echarles toda la culpa a los palos
que ahora emplea.
Es cierto
que, en una decisión muy difícil de explicar, Villegas, que siempre fue un
jugador innato, de sensaciones, se dejó convencer de racionalizar su ‘swing’ y
ahí se perdió. Hay jugadores como Benedetti o Eduardo Herrera, que desde
pequeños siempre fueron conscientes de cada movimiento de su ‘swing’, lo
conocían al detalle y sabían lidiar con él. En Villegas, en cambio, todo fluía
de manera natural, producto de un inmenso talento con que Dios lo dotó y no
necesitaba conocer el ‘swing’ para alcanzar resultados positivos. El problema
para este tipo de jugadores es que corre el riesgo de perderse en el campo
cuando remplazan la sensación natural por el movimiento consciente; y Villegas,
está claro, se perdió.
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Charlie Beljan, último ganador de 2012. |
En el
aspecto personal, en una entrevista que concedió hace pocos días, reconoció que
había pasado por situaciones que habían mermado en la fortaleza mental, uno de
sus más poderosos argumentos. “Me sentía un poco miserable a veces y, sabes, la
vida es buena. Tenemos un gran trabajo. Uno difícil y estresante, pero bueno al
fin y al cabo. Me dije, entonces, que no tenía por qué sentirme así. Las cosas
pequeñas no podían molestarme tanto. Entonces, empecé a trabajar no solamente
en aspectos de juego, sino en mi aspecto mental y aquí están los resultados”,
aseveró. Sí, los resultados se vieron, pero ya era demasiado tarde y no alcanzó
para corregir el rumbo.
Ahora, y mientras
se juega la final del Q-School (que, de paso, se disputará por última vez),
Villegas es jugador del PGA Tour, pero sin privilegios completos. No es cierto,
como publican por ahí en algunas ‘cáscaras’ web, que el colombiano haya dejado
de ser jugador del más importante circuito del golf profesional. Si gana ese
maratónico torneo, con 108 hoyos previstos en los campos TPC Stadium y Nicklaus
Tournament del PGA West, de LaQuinta (California), recuperará los privilegios.
Si quera entre los 25 primeros, obtendrá privilegios parciales (estatus
condicional, el mismo con que ingresó al PGA Tour en 2006) y concluye por fuera
de ese grupo, seguirá siendo miembro de la familia del PGA Tour, pero con
derechos limitados.
Eso
significa que podría participar en un número limitado de torneos y que debería
recurrir de nuevo a las exenciones de los patrocinadores y a las
clasificaciones de los lunes para acceder a los ‘fields’. Y nada de hablar de ‘Majors’
o torneos de los World Golf Championships, porque su posición en el ranquin
mundial (este lunes apareció de 220) se lo impide. Si en el Q-School no termina
en el Top-25, iniciará una nueva, pero no desconocida etapa en su trayectoria
profesional, en procura de regresar de nuevo al redil ‘con todos los juguetes’.
Muy a pesar de algunos que quieren hacer leña del árbol caído, Villegas sigue
siendo miembro del PGA Tour, la familia que lo considera uno de sus hijos
predilectos. Y volverá, que les quede claro, a ser gran protagonista, porque
ese es su destino. Este incómodo presente es, nada más, una prueba de la vida
para que él mismo se dé cuenta cuál es el lugar que en realidad le corresponde,
y regrese allí.
Hasta la
próxima…
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