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Trapeando el piso con la reglamentación se quiso tapar una vergonzosa cadena de errores. |
Esta vez la
ficción superó con creces la realidad y a la Junta Directiva de la Federación
Colombiana de Golf se le salió el palustre de la manera más desvergonzada. Aquella
premisa de lo que mal comienza, mal termina esta vez se quedó corta, muy corta,
porque si bien la realización del Mini Tour de Cadis siempre se tuvo todos los
ingredientes de una farsa, el final del certamen acabó de demostrar, por si aún
hacía falta alguna otra prueba, el talante tramposo e irrespetuoso de la actual
cúpula y sus más cercanos secuaces.
Tal y como
ocurrió con la reglamentación expedida en relación con los carnés de los
jugadores profesionales, y los supuestos beneficios que se adquirían por pagar
la afiliación anual a la Fedegolf, de nuevo a la hora de la verdad todo resultó
una mentira y lo escrito en el papel, y publicado en la ‘cáscara’ web de la
entidad, fue apenas uno de los ingredientes de la pantomima. En esta ocasión no
hubo tumbe, como en aquella, sino que trapearon el piso con la reglamentación,
que parece elaborada por el peor de sus enemigos.
El pasado
martes se publicó una nota, que luego fue suprimida y después publicada de
nuevo en otros términos (mire facsímil), se anunció con bombos y platillos que
Hermes Castro, del club Hato Grande, se había consagrado como el gran campeón
de la primera versión de esa recocha. “Fueron cinco citas por diferentes clubes
de la capital colombiana (La Sabana, Militar, San Andrés, Pueblo Viejo y
Serrezuela) y que dejó (sic) como el dueño de los máximos honores a Hermes
Castro. El golfista finalizó en el tercer puesto durante la última competencia
del Mini Tour al concluir los 18 hoyos con 78 golpes. La tercera casilla le
representó 16 puntos para un total de 72 unidades que lo acreditó (sic) como el
gran campeón del Mini Tour de Caddies”, rezaba el estelar artículo. Los
elementales errores de concordancia son del original.
La
reglamentación expedida el 3 de julio pasado, sin embargo, reza algo muy
distinto: en el apartado XV. Trofeos y Premios, “El gran Campeón del MINI TOUR
recibirá el trofeo que lo acredita como tal, y será el caballero que haga el
mejor score gross, sea Caddie o Aspirante a jugador, al finalizar la quinta
parada”. Mejor dicho: la tabla por puntos no definía al campeón, pero
la ‘cáscara’ web afirmaba lo contrario. Por otro lado, le surgen a uno varias
preguntas: ¿el mejor ‘score gross’ en esa parada?, ¿en la primera, en el
acumulado?, ¿teniendo en cuenta cuántas paradas? En otras palabras, nunca quedó
establecido, de manera clara, cuál era el camino para escoger al ganador. ¿El
resultado? No hubo campeón, porque no supieron cómo se definía.
En el
apartado I. Participantes, del mismo documento, se escribió que “En
cada parada y para los diez (10) primeros puestos habrá un puntaje así. Primer
puesto, 20 puntos; segundo puesto, 18; tercer puesto, 16; cuarto puesto, 14;
quinto puesto, 12; sexto puesto, 10, séptimo puesto, 8; octavo puesto, 6;
noveno puesto, 4 y décimo puesto 2”. No obstante, a esa información que
luego se modificó se le colgó una tabla, por demás incompleta (no incluía la
última parada), en la que para la tercera parada había tres jugadores con 16
puntos y cuatro con 7. Mejor dicho, muy al estilo de esta administración, para
las dos primeras citas se aplicó un sistema y luego, sin previo aviso ni
justificación, se cambiaron las condiciones y se empleó otro. ¡Una belleza!
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La tabla por puntos, llena de errores |
La perla
más hermosa, sin embargo, estaba por venir. Se dio cuando ‘corrigieron’ todos
esos exabruptos, maquillaron la información (como suelen hacer también para las
asambleas de clubes) y, con el mayor descaro del mundo, volvieron a publicar la
nota como si nada. Tapen, tapen, que la basura se esconde debajo del tapete. “Cinco
caddies harán parte de la escuela clasificatoria gracias al I Mini Tour de
Caddies”, reza el título de la información, en la que de un plumazo, a
pupitrazo limpio, como cualquier leguleyo del Congreso, se esconden las gruesas
e imperdonables equivocaciones, la negligencia administrativa, y se pretende
seguir de largo. “Los primeros cinco (5) jugadores que al finalizar las cinco paradas
acumulen el mayor número de puntos a lo largo de los cinco (5) Torneos,
obtendrán su cupo para ingresar directamente al TORNEO ESCUELA CLASIFICATORIA a
realizarse en el mes de enero de 2013, siempre y cuando cumplan con el score
establecido, que es de máximo +3 golpes por ronda de 18 hoyos; es decir que
quien realice hasta máximo 15 golpes en las cinco rondas de 18 hoyos cada una,
obtendrá el cupo para ingresar directamente al Torneo Escuela Clasificatoria
2013”.
Según lo
publicado, además de Hermes Castro, obtuvieron ese derecho Diego Vega
(Ruitoque), Omar Mendigaño, Yensi Ortega y Jorge Vélez (El Rodeo). Pero, la
verdad es que ninguno debería participar en ese torneo, salvo que resultara
invitado. ¿Por qué? Porque ninguno de los jugadores mencionados cumplió con el
bendito ‘score’ establecido. El que más se acercó a esa perentoria exigencia
fue Mendigaño, que terminó con 386 golpes, es decir, 12 más de los permitidos.
Castro, el que más puntos acumuló, acreditó 390 golpes, 16 más de los
establecidos para obtener el premio prometido.
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Esta fue la nota que se publicó el martes y luego se cambió. |
En resumen:
se publicó una reglamentación cargada de vacíos, redactada por un ignorante que
no entiende de golf (¿para qué carajos, entonces, sirve la comisión técnica?),
firmada por dos desabridos payasos de ese circo (que dicen que ser el
presidente y el secretario de la entidad y no provocan sonrisa alguna) y
corregida a pupitrazo limpio sin tener siquiera la decencia de reconocer los
errores, ofrecer disculpas y, de ser posible, enmendar las equivocaciones. En
cambio, con la soberbia y la miopía que los caracteriza, pisotearon la
reglamentación que ellos mismos expidieron, y adoptaron decisiones que no solo
van en contra de la esencia del golfista (la de no ser tramposo, la de guiarse
por las reglas), sino que constituyen una falta de respeto hacia los jugadores participantes,
no solo los involucrados.
No debería
sorprendernos, porque estamos más que acostumbrados a este tipo de actitudes,
de comportamientos que rayan hasta con lo ilegal, como cualquiera de esas
bacrim que atormentan nuestra sociedad. Pero, como desde la misma cúpula de la
Fedegolf dicen ser tan decentes, tan honestos, tan correctos, y levantan el
dedo acusador contra todo aquel que piensa de manera distinta, pues no deja de
causar sorpresa que, a la hora de la verdad, no sea más que otra de sus mentiras
y sus actuaciones sean contradictorias. Esto comenzó como un remedo, se manejó
como una recocha y terminó como una terrible vergüenza, el sello característico
de la Fedegolf.
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De Turquía,
con ocasión de los Campeonatos Mundiales Amateurs, Colombia regresó con el rabo
entre las piernas. Perdió la pelea por la sede del torneo en 2016 y, más allá,
el elenco femenino cumplió la peor actuación de la historia, al terminar por
primera vez por fuera del Top-20. Ahora, en el Campeonato Suramericano de
Mayores ‘Copa Los Andes’, que terminó este sábado en Caracas (Venezuela),
elenco masculino transitó por la misma senda: ocupó la octava casilla (con los
mismos puntos que Perú, que gana la casilla por haber triunfado en el
enfrentamiento directo), al borde descenso; el campeón fue Chile. Solo una vez,
en el muy lejano 1965, Colombia había terminado en ese lugar. Las mujeres fueron
segundas, pero nunca estuvieron cerca de pelear la corona que ganó Argentina.
Sigue la guachafita…
Hasta la
próxima…
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