sábado, 24 de noviembre de 2012

Un torneo sin campeón y a pupitrazo limpio


Trapeando el piso con la reglamentación se quiso tapar una vergonzosa cadena de errores.

Esta vez la ficción superó con creces la realidad y a la Junta Directiva de la Federación Colombiana de Golf se le salió el palustre de la manera más desvergonzada. Aquella premisa de lo que mal comienza, mal termina esta vez se quedó corta, muy corta, porque si bien la realización del Mini Tour de Cadis siempre se tuvo todos los ingredientes de una farsa, el final del certamen acabó de demostrar, por si aún hacía falta alguna otra prueba, el talante tramposo e irrespetuoso de la actual cúpula y sus más cercanos secuaces.

Tal y como ocurrió con la reglamentación expedida en relación con los carnés de los jugadores profesionales, y los supuestos beneficios que se adquirían por pagar la afiliación anual a la Fedegolf, de nuevo a la hora de la verdad todo resultó una mentira y lo escrito en el papel, y publicado en la ‘cáscara’ web de la entidad, fue apenas uno de los ingredientes de la pantomima. En esta ocasión no hubo tumbe, como en aquella, sino que trapearon el piso con la reglamentación, que parece elaborada por el peor de sus enemigos.

El pasado martes se publicó una nota, que luego fue suprimida y después publicada de nuevo en otros términos (mire facsímil), se anunció con bombos y platillos que Hermes Castro, del club Hato Grande, se había consagrado como el gran campeón de la primera versión de esa recocha. “Fueron cinco citas por diferentes clubes de la capital colombiana (La Sabana, Militar, San Andrés, Pueblo Viejo y Serrezuela) y que dejó (sic) como el dueño de los máximos honores a Hermes Castro. El golfista finalizó en el tercer puesto durante la última competencia del Mini Tour al concluir los 18 hoyos con 78 golpes. La tercera casilla le representó 16 puntos para un total de 72 unidades que lo acreditó (sic) como el gran campeón del Mini Tour de Caddies”, rezaba el estelar artículo. Los elementales errores de concordancia son del original.

La reglamentación expedida el 3 de julio pasado, sin embargo, reza algo muy distinto: en el apartado XV. Trofeos y Premios, “El gran Campeón del MINI TOUR recibirá el trofeo que lo acredita como tal, y será el caballero que haga el mejor score gross, sea Caddie o Aspirante a jugador, al finalizar la quinta parada”. Mejor dicho: la tabla por puntos no definía al campeón, pero la ‘cáscara’ web afirmaba lo contrario. Por otro lado, le surgen a uno varias preguntas: ¿el mejor ‘score gross’ en esa parada?, ¿en la primera, en el acumulado?, ¿teniendo en cuenta cuántas paradas? En otras palabras, nunca quedó establecido, de manera clara, cuál era el camino para escoger al ganador. ¿El resultado? No hubo campeón, porque no supieron cómo se definía.

En el apartado I. Participantes, del mismo documento, se escribió que “En cada parada y para los diez (10) primeros puestos habrá un puntaje así. Primer puesto, 20 puntos; segundo puesto, 18; tercer puesto, 16; cuarto puesto, 14; quinto puesto, 12; sexto puesto, 10, séptimo puesto, 8; octavo puesto, 6; noveno puesto, 4 y décimo puesto 2”. No obstante, a esa información que luego se modificó se le colgó una tabla, por demás incompleta (no incluía la última parada), en la que para la tercera parada había tres jugadores con 16 puntos y cuatro con 7. Mejor dicho, muy al estilo de esta administración, para las dos primeras citas se aplicó un sistema y luego, sin previo aviso ni justificación, se cambiaron las condiciones y se empleó otro. ¡Una belleza!

La tabla por puntos, llena de errores
La perla más hermosa, sin embargo, estaba por venir. Se dio cuando ‘corrigieron’ todos esos exabruptos, maquillaron la información (como suelen hacer también para las asambleas de clubes) y, con el mayor descaro del mundo, volvieron a publicar la nota como si nada. Tapen, tapen, que la basura se esconde debajo del tapete. “Cinco caddies harán parte de la escuela clasificatoria gracias al I Mini Tour de Caddies”, reza el título de la información, en la que de un plumazo, a pupitrazo limpio, como cualquier leguleyo del Congreso, se esconden las gruesas e imperdonables equivocaciones, la negligencia administrativa, y se pretende seguir de largo. “Los primeros cinco (5) jugadores que al finalizar las cinco paradas acumulen el mayor número de puntos a lo largo de los cinco (5) Torneos, obtendrán su cupo para ingresar directamente al TORNEO ESCUELA CLASIFICATORIA a realizarse en el mes de enero de 2013, siempre y cuando cumplan con el score establecido, que es de máximo +3 golpes por ronda de 18 hoyos; es decir que quien realice hasta máximo 15 golpes en las cinco rondas de 18 hoyos cada una, obtendrá el cupo para ingresar directamente al Torneo Escuela Clasificatoria 2013”.

Según lo publicado, además de Hermes Castro, obtuvieron ese derecho Diego Vega (Ruitoque), Omar Mendigaño, Yensi Ortega y Jorge Vélez (El Rodeo). Pero, la verdad es que ninguno debería participar en ese torneo, salvo que resultara invitado. ¿Por qué? Porque ninguno de los jugadores mencionados cumplió con el bendito ‘score’ establecido. El que más se acercó a esa perentoria exigencia fue Mendigaño, que terminó con 386 golpes, es decir, 12 más de los permitidos. Castro, el que más puntos acumuló, acreditó 390 golpes, 16 más de los establecidos para obtener el premio prometido.

Esta fue la nota que se publicó el martes y luego se cambió.
En resumen: se publicó una reglamentación cargada de vacíos, redactada por un ignorante que no entiende de golf (¿para qué carajos, entonces, sirve la comisión técnica?), firmada por dos desabridos payasos de ese circo (que dicen que ser el presidente y el secretario de la entidad y no provocan sonrisa alguna) y corregida a pupitrazo limpio sin tener siquiera la decencia de reconocer los errores, ofrecer disculpas y, de ser posible, enmendar las equivocaciones. En cambio, con la soberbia y la miopía que los caracteriza, pisotearon la reglamentación que ellos mismos expidieron, y adoptaron decisiones que no solo van en contra de la esencia del golfista (la de no ser tramposo, la de guiarse por las reglas), sino que constituyen una falta de respeto hacia los jugadores participantes, no solo los involucrados.

No debería sorprendernos, porque estamos más que acostumbrados a este tipo de actitudes, de comportamientos que rayan hasta con lo ilegal, como cualquiera de esas bacrim que atormentan nuestra sociedad. Pero, como desde la misma cúpula de la Fedegolf dicen ser tan decentes, tan honestos, tan correctos, y levantan el dedo acusador contra todo aquel que piensa de manera distinta, pues no deja de causar sorpresa que, a la hora de la verdad, no sea más que otra de sus mentiras y sus actuaciones sean contradictorias. Esto comenzó como un remedo, se manejó como una recocha y terminó como una terrible vergüenza, el sello característico de la Fedegolf.

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De Turquía, con ocasión de los Campeonatos Mundiales Amateurs, Colombia regresó con el rabo entre las piernas. Perdió la pelea por la sede del torneo en 2016 y, más allá, el elenco femenino cumplió la peor actuación de la historia, al terminar por primera vez por fuera del Top-20. Ahora, en el Campeonato Suramericano de Mayores ‘Copa Los Andes’, que terminó este sábado en Caracas (Venezuela), elenco masculino transitó por la misma senda: ocupó la octava casilla (con los mismos puntos que Perú, que gana la casilla por haber triunfado en el enfrentamiento directo), al borde descenso; el campeón fue Chile. Solo una vez, en el muy lejano 1965, Colombia había terminado en ese lugar. Las mujeres fueron segundas, pero nunca estuvieron cerca de pelear la corona que ganó Argentina. Sigue la guachafita…

Hasta la próxima…

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