jueves, 18 de octubre de 2012

Se acaban las chances para Villegas y Benedetti



Ben Crane defiende el título del McGladrey Classic, en Sea Island (Georgia).

…2, 1, 0…, la cuenta regresiva sigue su curso y las oportunidades para que Camilo Villegas y Camilo Benedetti cumplan los objetivos propuestos y salven el año se terminan. Este jueves iniciarán su participación en el que será el penúltimo capítulo del PGA Tour y del Web.com Tour, respectivamente, con la espalda contra la pared y sin margen de error. El McGladrey Classic y el Winn-Dixie Jacksonville Championship concentrarán este fin de semana la atención de los aficionados colombianos, que estaremos atentos a la actuación de sus más representativos jugadores.

Villegas está sometido a un Top-3 esta semana en el Seaside Course, de Seaside Island (Georgia), para terminar la tarea y quedar con privilegios completos para la temporada 2013. El antioqueño cumple la más floja campaña desde que se hizo miembro del PGA Tour, en 2006, y ocupa la casilla 152 de la lista de ganancias con un acumulado de 418.760 dólares. Está a 193.601 dólares de Billy Mayfair, que en este momento ocupa el puesto 125, el último de los que garantiza los derechos; eso significa que requiere más de 200 mil billetes de los verdes para asegurarse su lugar en la familia del PGA Tour.

Si bien el nivel de su juego ha experimentado una leve mejoría, está lejos no solo de aquel gran Camilo Villegas que nos acostumbró a verlo como protagonista de primer orden en el principal circuito del planeta golf, sino también de lo que se necesita en estos difíciles momentos, cuando las oportunidades se terminan. Ya pasó más de un año desde la última vez que el antioqueño terminó en el Top-10, justamente lo que ahora requiere para dar un salto de calidad en el escalafón de dinero. Y no hay mejor momento que este para recuperar la memoria y la magia de su golf y borrar de un tajo el que, sin duda, ha sido un año amargo.

Cualquier resultado que no sea estar entre los cinco mejores del McGladrey Classic postergará la tarea hasta dentro de tres semanas, cuando se dispute el Children’s Miracle Network Hospitals Classic, el último torneo de la temporada. Si esa vez tampoco se puede alcanzar el objetivo previsto, no quedará más remedio que regresar a la final del Q-School, una incierta instancia que Villegas solo disputó una vez: fue en 2004, en su primer año como profesional, cuando actuó en las dos primeras fases antes de ser eliminado. Luego, se sabe, por una invitación al Panamá Championship ingresó al entonces llamado Nationwide Tour y de ahí saltó al PGA Tour.

Lee Janzen, uno de los atractivos del Jacksonville Open.
Más allá del propio Camilo, de su familia, sus amigos y allegados más cercanos; de la afición nacional que acogió como ídolo desde hace más de tres lustros cuando era toda una estrella amateur, más allá de la afición estadounidense que sigue el PGA Tour y lo adoptó por su irreverencia, su don de gentes, su desbordante talento y su inmenso carisma, el propio PGA Tour tiene prendidas unas velitas a la espera de que el antioqueño conserve los privilegios. No es noticia que Villegas es, desde hace varios años, una de las apuestas del circuito en su plan de internacionalización, de atrapar la atención de nuevos públicos, como el latino.

De hecho, Villegas jugó un papel determinante para que el circuito estadounidense tomara la decisión de programar una de las paradas del Nationwide Tour en suelo colombiano y, de la misma manera, para que se lanzara en esa aventura que se llama el PGA Tour Latinoamérica, el refrito del Tour de las Américas (TLA) que se encuentra en pleno desarrollo. Tampoco es desconocido que el colombiano es uno de los fijos cada vez que el circuito realiza una propaganda, un video promocional, un pro-am caritativo. El antioqueño es una máquina de facturar, con su imagen, con su particular estilo, con su ya mencionado carisma y el primer perdedor, en caso de que Villegas no pudiera conservar sus derechos, sería el propio PGA Tour. Pero, antes de colgarle la lápida hay que confiar en lo que este talentoso deportista, un ganador nato, pueda hacer en los 144 hoyos que le restan a la campaña oficial.

El caso de Benedetti es parecido, aunque guarda algunas diferencias importantes. Por ejemplo, que mientras Villegas trata de salvar su peor temporada como profesional, Benedetti cumple la mejor de su trayectoria. Nunca antes se había mostrado en un nivel superlativo como el que exhibió la mayor parte de la campaña y tampoco había asegurado su cupo en el Top-60 con tanta anticipación. En el pasado, menos aún, había estado tan cerca de asegurar un cupo en el PGA Tour sin necesidad de pasar por el Q-School, instancia que le ha significado terribles decepciones.

Durante los primeros 16 torneos del año, Benedetti nos sorprendió con un nivel excelente. Acumuló cinco Top-10 y no superó cinco cortes. Parecía haber enrutado, de manera definitiva, el camino hacia el PGA Tour. Sin embargo, cuando marcó el punto más alto de la temporada, el cuarto puesto en el Price Cutter Charity Championship, a mediados de agosto, comenzó una caída libre que infortunadamente todavía no se detuvo. Como si hubiera emulado a Felix Baumgartner, el loquito que se descolgó desde la estratosfera esta semana, el nivel de juego del antioqueño se desplomó.

Diego Velásquez también estará este fin de semana en el Web.com Tour.
Cuando parecía haber perdido el control, Baumgartner pudo accionar el paracaídas y empezó a vivir una experiencia única, inolvidable, y aterrizó con buen pie para configurar una hazaña sin antecedentes. De la misma manera, Benedetti, que ocupa la casilla 28 de la lista de ganancias, justo en la temible ‘burbuja’, necesita retomar el control de sus actos, accionar el paracaídas y conseguir un aterrizaje feliz en el PGA Tour. A diferencia de Villegas, no está lejos: tan solo 5.073 dólares lo separan de Doug LaBelle II, el jugador que cierra el grupo de 25 que obtendrá privilegios para la temporada 2013 en el máximo circuito del planeta golf.

Lo que hay que pedirle a Benedetti, que ha realizado una labor meritoria y admirable, es que recupere la tranquilidad y, sobre todo, la confianza. Que eche mano de todos y cada uno de los consejos que le brindó el equipo de trabajo encabezado por Martha Cobo, que tanto bien le hicieron, y vuelva a ser el mismo jugador sólido y protagonista que fue hasta mediados de agosto. Ya cumplió un primero objetivo que era estar en el Top-60 para jugar el Web.com Tour Championshp, previsto para la próxima semana, y aún está a tiempo de rematar de manera exitosa la labor que se inició en el ya lejano mes de febrero, en Bogotá.

Pase lo que pase este fin de semana en el Dye’s Valley Course de Ponte Vedra Beach (Florida), donde el año pasado fue undécimo, Benedetti tendrá una última oportunidad la semana entrante en McKinney Texas, en el torneo que reúne a los 60 mejores golfistas del año. Si allí tampoco consigue el objetivo, entonces no le quedará más remedio que volver a sufrir todos los tormentos que significan esos 108 hoyos del Q-School en LaQuinta (California), entre el 28 de noviembre y el 3 de diciembre. Los que seguimos con atención su trayectoria, sin embargo, esperamos que se faje otra buena actuación que de una vez por todas acabe con el sufrimiento y nos permita celebrar con él y su familia el ingreso anticipado a la gran familia del PGA Tour.

Hasta la próxima…

No hay comentarios:

Publicar un comentario