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Imagen tomada de www.pgatour.com |
México, Colombia, Brasil, Argentina, Perú, República Dominicana, Puerto Rico y, de nuevo, Colombia y Argentina. Ese es el itinerario del nuevo sueño de los golfistas suramericanos para llegar al Nationwide Tour, escalón previo al PGA Tour. Este miércoles, Tim Finchem, comisionado del circuito más importante del mundo del golf, dio a conocer los esperados detalles del PGA Tour Latinoamérica. Arrancará el 25 de junio, con la primera Escuela de Clasificación en Buenos Aires, y concluirá el 16 de diciembre en esa misma ciudad.
Serán dos clasificatorios y 11 torneos oficiales que repartirán 1,43 millones de dólares. El gran premio, sin embargo, será que los mejores de la gira, al final del año, obtendrán un lugar para el Nationwide Tour para la temporada 2013. Se acabaron, entonces, las estresantes citas del Q-School del PGA Tour y también la lotería de las clasificaciones de los lunes. Ahora, en su ambiente natural, con menores costos, los jugadores latinoamericanos transitarán un apasionante recorrido que, muy al estilo de las obras que estaban a cargo de los primos Nule, durante muchos años estuvo estancado.
“Estamos encantados de anunciar el calendario para la temporada 2012 ", dijo Finchem. “Este calendario les proporcionará una buena prueba a los jugadores que buscan tener acceso al Nationwide Tour, el siguiente nivel de golf del PGA Tour. Este es un paso importante para el circuito y para el golf profesional justo cuando Suramérica se alista para albergar sus primeros Juegos Olímpicos, que significarán el regreso del golf a la competición por primera vez en más de cien años”, agregó.
En la web www.pgatourla.com, que está disponible en inglés y español, se encuentra todo lo relacionado con el nuevo circuito regional. Es, como se sabe, un paso adelante en relación con el Tour de las Américas, que desde el año 2001 congregó a los mejores golfistas de esta parte del continente. Tras múltiples intentos fracasados, la mayoría de las veces por trabas ególatras de los dirigentes suramericanos (en eso, Colombia mostró su condición de líder regional), se logró un acuerdo para poner en marcha esta iniciativa.
Un difícil proceso en el que Colombia, valga decirlo, tiene mucha responsabilidad. Además de Argentina y México, dos de las grandes economías del continente, nuestro país fue el único que mostró capacidad y tenacidad para abrir los horizontes. Para fortuna del golf latinoamericano, la Federación Colombiana de Golf, con la torpeza y miopía que caracteriza a sus directivos, nunca le cogió la caña a Germán Calle Ramírez cuando este empezó a fregar con sus aventuras. Primero fue con el Challenge Tour europeo, al que no pocos miraron por encima del hombro. Les parecía poca cosa para sus aspiraciones.
Pero, visionario y atrevido, José María Rodríguez, entonces presidente del Country Club de Bogotá, decidió convertirse en el ‘partner’ de esa arriesgada jugada. Y ganaron con creces. Con el circuito alterno europeo regresaron al país las emociones del golf internacional y esa fue, precisamente, la semilla del Pacific Rubiales Championship, el único torneo del PGA Tour (válido para el Nationwide Tour) que realiza en nuestro territorio. Ni siquiera los torpedos lanzados desde la trinchera de la Fedegolf, que por debajo de la mesa intentó quedarse primero con el torneo del Challenge Tour y luego con el del Nationwide Tour, pudieron hundir ese Titanic que está a punto de llegar a puerto seguro.
También el concurso de Camilo Villegas, miembro de esa selecta familia que es el PGA Tour, que lejos del protagonismo oportunista que pulula por estas latitudes, y sin esperar retribución económica alguna, se convirtió en un efectivo embajador no solo de Colombia, sino de Latinoamérica entera. A él se sumaron jugadores como Ángel ‘El Pato’ Cabrera, Andrés Romero y el venezolano Jhonattan Vegas, que con sus triunfos y carisma lograron derribar un muro que durante décadas fue una barrera infranqueable.
Lo más difícil de cristalizar ese ansiado PGA Tour Latinoamérica fue poner de acuerdo a los dirigentes de la región, especialmente porque los empresarios del circuito estadounidense debieron tratar con los paquidérmicos directivos latinoamericanos, que como está históricamente demostrado no se caracterizan propiamente por su visión para los negocios. Fue una larga batalla para hacerles entender los beneficios de la iniciativa, para ir más allá de los egos y darle una estructura sólida a algo que, en principio, se presentaba apenas como una colcha de retazos.
Ojalá el PGA Tour pueda darle a la iniciativa el vuelo que el Tour de las Américas, próximo a pasar a la historia, no fue capaz de proporcionarle. Lo mejor de todo es que los torneos ya no serán manejados de manera arbitraria por cada federación, ni por el virrey de turno en cada una de estas entidades, sino que se cumplirán con el exitoso libreto del PGA Tour. Esa es garantía de seriedad, de campos bien preparados; de respeto por el público, los patrocinadores y los medios de comunicación y, también, de espectáculo. Ya sabemos que ellos no sufren ese dañino complejo tercermundista que hay detrás de la conocida frase “mi campo no lo van a volver m…”, tan frecuente en nuestros escenarios.
Es, sin duda, una oportunidad histórica para el golf latinoamericano, para que los jugadores de la región, pletóricos de talento y ganas, puedan dejar de luchar contra la desidia de los directivos y, por fin, se concentren en lo único que les interesa: jugar. Según el anuncio hecho por Finchem, Álvaro José Arizabaleta, Rafael Romero, Santiago Rivas, Jesús Rivas, Diego Vanegas, Óscar David Álvarez y José Manuel Garrido son la cuota inicial de Colombia en el nuevo circuito. Con ellos, otros 36 jugadores de Argentina, Chile, México, República Dominicana, Venezuela, Paraguay y Estados Unidos están asegurados para iniciar el viaje. Y ojalá a ellos se puedan unir otros jóvenes que desde hace rato están pidiendo pista y que como respuesta a su búsqueda solo habían recibido migajas, cuando no un portazo en la cara.
El golf profesional latinoamericano, que durante décadas ha navegado en las turbulentas aguas de la desidia y el parroquialismo de los directivos, por fin da un salto de calidad y queda bajo la sombra de una organización seria y responsable como es el PGA Tour. Ahora no nos queda más que esperar la primera cita para empezar a disfrutar las emociones.
Hasta la próxima…
P.D.: GOLF EN CONTRAVÍA será actualizado los lunes y los jueves, con temas que espero sean del interés de todos ustedes. Gracias por la acogida a las dos primeras entregas.
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