Los buenos, los honestos, los que deseamos el bien común,
somos más. De eso no hay duda. Sin embargo, en diferentes ámbitos de la vida nos vemos sometidos por los malos, los
deshonestos, los que buscan el provecho propio a cualquier precio, que son una
minoría. Así es en el trabajo, en los negocios, en las relaciones y, como en
el caso del país del Sagrado Corazón, también en el golf.
Durante los últimos veinte años, los cada vez más escasos y
menos importantes triunfos deportivos bastaron para tapar la olla podrida. A fuerza de groserías, de represalias, de
aliados circunstanciales que le vendieron su alma al diablo a cambio de migajas
(o promesas incumplidas), la cúpula ha mantenido el poder, traspasándolo de
uno a otro de su especie, al mejor estilo de la mafia.
En el pasado, los miembros de junta directiva o presidentes
de clubes (como José María Rodríguez, del Country Club de Bogotá) que se atrevieron a alzar la voz y pedir un
cambio, fueron declarados indeseables,
personas non gratas, y atacados con una
sevicia que raya en lo delincuencial. Lo que casi nadie preveía era que Camilo
Sanchez Collins, precisamente él, le pusiera el cascabel al gato.
¿Por qué? Porque Sánchez
llegó a la junta para convertirse en el relevo
natural de la banda de los mismos con las mismas. Lo irónico es que no se
demoró en entrar en confrontación con aquellos que lo habían elegido y que
no hace mucho, cuando el anterior presidente-títere estuvo enfermo al borde de
la muerte, lo tenían en el partidor, listo para dar el salto y asegurar la
continuidad.
No contaban, en todo caso, con que Sánchez no estaba dispuesto a resignar sus principios a cambio de un
respaldo hipócrita. Tampoco esperaban que levantara las alfombras para
comprobar la suciedad acumulada todos estos años y, mucho menos, que
destapara la olla en la que la corrupción se cocina a fuego lento desde hace
dos décadas. Entonces, ocurrió lo inesperado.
Quienes conocemos a Camilo Sánchez Collins podemos decir que tiene un carácter fuerte, que es de esas
personas que explotan como un furioso volcán y a los pocos minutos son dóciles
y amables. Que es un amante del golf, deporte que practica desde niño y que cultiva
con pasión dentro y fuera de los campos, bien como jugador, bien como
directivo, bien como aficionado.
Uno podrá desaprobar algunas actitudes o formas de Sánchez,
pero no se le pueden negar que, por
encima de todo, es un tipo honesto, frentero, que no se arruga, que no da
puñaladas por la espalda y, sobre todo, que a diferencia de la cúpula
corrupta no persigue intereses personales. Es un trabajador obsesivo,
incansable, muy creativo y con gran experiencia en el arte de sortear crisis.
La asamblea extraordinaria
está diseñada para darle una patada en el trasero y sacarlo por la puerta de
atrás, simplemente porque se atrevió a retar al temible cartel del golf. A él y a quienes lo apoyan (dos o tres
miembros más de la junta) los han agredido, los han irrespetado, los han
satanizado porque al nefasto patrón del
mal, sus secuaces y sus mascotas no les convienen.
La pantomima ya está armada: los indignos miembros de junta a los que les quedó grande la
responsabilidad que les otorgó la asamblea y el privilegio de ser representantes
de los golfistas de sus clubes, ya tienen listas las rodilleras y están prestos
para hacer fila para rendirle pleitesías al mesías. Y las mascotas de la nómina
de la Fedegolf también aportan su cuota para desestabilizar.
No son muchos, apenas un puñado. Son una minoría. Sin embargo, se autoproclamaron los dueños del golf, de
la Federación (especialmente de sus recursos) y no ha habido poder humano capaz
de arrebatarles lo que en realidad es de todos: el golf. Con actuaciones
abiertamente contrarias a la esencia y filosofía del deporte, se han mantenido al
mando y quieren perpetuarse.
Por eso, la asamblea extraordinaria que se cumplirá esta
semana es una cita histórica. Tal y como lo expresé en la nota ‘El
golf colombiano pide (urge) una oportunidad’, esta oportunidad tiene nombre
y apellido propios: Camilo Sánchez Collins y quienes lo acompañan en esta
cruzada para que se dé un cambio urgente, drástico, que nos permita volver
a vivir las alegrías del pasado.
¿Es posible conseguir es cambio? SÍ, es posible. ¿Qué se requiere? Que los buenos, los
honestos, los que deseamos el bien común, dejemos atrás la indiferencia,
dejemos de mirar para otro lado, dejemos de cohonestar a los corruptos con nuestro
silencio cómplice. No podemos permitir que otra vez el destino del golf
colombiano esté en manos de una minoría, la minoría corrupta.
Por eso, llegó la hora de actuar: ¡MOVILÍZATE, GOLFISTA! ¡Alza tu voz, haz que te escuchen! Si en verdad
amas tu deporte, ¡lucha por él! Si comulgas con los valores y principios
que rigen este deporte (el llamado deporte
de los caballeros), deja atrás tus miedos a las represalias y hazte sentir
con fuerza. Si deseas que el golf tenga un futuro, empodérate, libérate, ¡movilízate,
golfista!
NO MÁS a que un
empleado con ínfulas de capataz dirija el destino del golf colombiano como si
fuera su finca personal y nos trate como si fuéramos sus peones sin educación,
sin derechos. #MovilizateGolfista
NO MÁS a que un
empleado con un grotesco complejo de inferioridad manipule a miembros de junta
como sus mascotas, simplemente porque esas personas hipotecaron su dignidad.
#GolfconDecencia
NO MÁS a los
empleados de la Fedegolf que viajan a los torneos a emborracharse, a farrear y
divertirse con mujeres en los hoteles, todo a costa de la entidad, con dinero que
es de todos. #MovilizateGolfista
NO MÁS a que las
convocatorias a los torneos internacionales sean la moneda de pago a los que
cohonestan a los corruptos, en detrimento de los deportistas que sí tienen
méritos. #GolfconDecencia
NO MÁS a que los
jugadores, profesionales y aficionados, sean maltratados, ofendidos y agredidos
por empleados o directivos de la Fedegolf, simplemente porque se atreven a pensar.
#MovilizateGolfista
NO MÁS a que nos
dividan entre amigos (cómplices, secuaces, mascotas) de los corruptos y
enemigos del golf. El golf es de todos, no un privilegio de unos pocos.
#GolfconDecencia
NO MÁS al
estancamiento del golf colombiano producto de los manejos de un personaje
caduco que carece de conocimiento, preparación y, sobre todo, valores y principios
para ocupar el cargo. #MovilizateGolfista
NO MÁS a las
mentiras, a las ofensas, a las publicaciones tendenciosas, a las actuaciones
que riñen abiertamente con la filosofía y la esencia del golf, al que
convirtieron en un nido de ratas. #MovilizateGolfista
NO MÁS a que el
golf, el deporte en el que se hacen amigos para toda la vida, sea en Colombia
el campo de batalla en el que unos pocos deshonestos pasan por encima de todo y
de todos. #GolfconDecencia
NO MÁS a los
mismos con las mismas. El golf colombiano pide (urge) una oportunidad. Lo que
está en juego no es un cargo, sino el futuro de la actividad, el futuro de nuestros
hijos. #MovilizateGolfista
Si estás harto de ser agredido y maltratado por algún
directivo o empleado de la Fedegolf, ¡MOVILÍZATE,
GOLFISTA!
Si no disfrutas el juego por el mal ambiente que reina en
los torneos, sobre todo en los de la Fedegolf, ¡MOVILÍZATE, GOLFISTA!
Si estás harto del favoritismo en la elección de los
jugadores a torneos internacionales, en que la rosca favorezca a los hijos y
familiares de los directivos, ¡MOVILÍZATE,
GOLFISTA!
Si no estás de acuerdo con que los recursos de la Fedegolf
(que son de todos) sean manejados como plata de bolsillo por un empleado, sus
secuaces y sus mascotas, ¡MOVILÍZATE, GOLFISTA!
Si estás harto de que el golf se haya llenado de tramposos y
gamines que no respetan las reglas y no se saben comportar, producto del
ejemplo surgido de la Fedegolf, ¡MOVILÍZATE,
GOLFISTA!
Si te entristece que en los medios de comunicación se hable
de las fechorías de los corruptos, en vez de tu esfuerzo, tu sacrificio, tu
pasión y tus triunfos, ¡MOVILÍZATE,
GOLFISTA!
Si por el honor de representar a tu país en un torneo
internacional te someten a maltrato, te ofenden, te castigan cuando protestas y
te cierran las puertas, ¡MOVILÍZATE,
GOLFISTA!
Si quieres tener libertad para decir lo que piensas, que tus
críticas sean escuchadas, que haya cambios estructurales y puedas expresarte
sin temor a represalias, ¡MOVILÍZATE,
GOLFISTA!
Si estás convencido de que el futuro del golf está comprometido
y merece una oportunidad en cabeza de Camilo Sánchez Collins y quienes lo
apoyan, ¡MOVILÍZATE, GOLFISTA!
No es hora de callar, es hora de actuar. Haz sentir tu voz, haz que se respeten tus
derechos. Los buenos somos más, pero eso de nada sirve si elegimos otra vez
mirar para otro lado, si nuestra reacción es guardar un silencio cómplice que
favorece a los mismos con las mismas. El golf somos todos, no el privilegio
exclusivo de unos pocos. Entre todos lo podemos cambiar para bien.
Si eres de los buenos, de los honestos, ¡MOVILÍZATE,
GOLFISTA! Comparte esta nota con todos
tus amigos, con tus compañeros de club, con los directivos de tu club, para que
se unan en esta cruzada. Tenemos que convertirnos en una tendencia nacional,
pero no solo en redes sociales, sino en los campos de golf, en los clubes y en
la Fedegolf, que es patrimonio de los golfistas.
Por un golf con
decencia, ¡movilízate, golfista!...
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